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Crítica:DANZA-GRUPO CORPO
Crítica

Cintura, cadera y rodamientos

La compañía de Belo Horizonte venía precedida de fama y consagración, y la verdad es que el conjunto baila con entrega y preparación, pero la impresión sobre su trabajo resulta entre admirativa y desconcertante. La duda surge al manejarse los basileños en unos presupuestos estéticos poco habituales. Su desenfado, brillantez colorística y hasta cierto tono coloquial en el baile, terminan por chocar.Las coreografías de Pederneiras son correctas y se dejan llevar por la sangre y los ritmos que se mezclan en sus complejos y variados ancestros. El discurso de Nazareth está armado de frases cortas muy ágiles, donde se evidencia la contaminación entre la danza-jazz, los modos modernos norteamericanos y una presentación levemente a la europea. Sobre todo ello, hay una voluntad de estilo propio que también llega a 21, mejor como obra danzada en su estructura en su resultado global.

Brazilian Dance Theater

Nazareth: Rodrigo Pederneiras José Miguel Wisnick; 21: R. Pederneiras / Marco Antonio Guimaraes-Uakti; escenografías: Fernando Velloso; figurines: Freusa Zechmeister; luces: Paulo Pederneiras. Teatro de Madrid, La Vaguada. 1 de febrero.

Las bellas secuencias iniciales de 21 preparan para la explosión cromática donde está el color como significado de la danza, lo que le une al cosmos de Alwin Nikolais. El uso del patchwork en ropa y telón remite de igual modo a cierto baturrillo en la acumulación de pasos.

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