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Javier Solana hace de puente entre palestinos e israelíes

Javier Solana, el ministro español de Asuntos Exteriores, hizo ayer de puente entre Israel y la Organización para la liberación de Palestina (OLP) cuando las relaciones entre ambos atraviesan una crisis de confianza que bloquea el proceso de paz iniciado en septiembre, según indican fuentes diplomáticas españolas en la capital tunecina.El jefe de la diplomacia española se entrevistó ayer por la tarde en Túnez con el líder de la OLP, Yasir Arafat, después de haber recibido sendas llamadas telefónicas de los ministros israelí y egipcio de Exteriores, Simón Peres y Anir Musa, respectivamente. Después de su reunión con Arafat, la tercera en menos de dos meses, Solana tenía previsto mantener a ultima hora de la noche nuevos contactos telefónicos con sus dos homólogos.

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"Es una labor parecida a la que hicimos en enero de l993", declaró Solana recordando que hace un año contribuyó a agilizar la comunicación entre ambas partes viajando, a instancias de Musa, desde El Cairo a Jerusalén. "He aprovechado mi presencia física aquí para arrimar el hombro". "El momento es delicado", añadió en el curso de una conversación telefónica con EL PAíS,, "y hay que hacer todo lo que sea posible para que siga adelante la aplicación del plan de paz".

La crisis de confianza entre los dos protagonistas del proceso de paz ha quedado puesta de manifiesto por la negativa de Israel -a reanudar las conversaciones con la OLP sobre la puesta en práctica de la autonomía de Gaza y Jericó mientras Arafat no acepte como base de la negociación el compromiso alcanzado en El Cairo entre ambas partes. El líder palestino niega la existencia de tal acuerdo y asegura que se trata de un documento de trabajo israelí que les fue sometido en la capital egipcia.

Solana pasó la; Nochevieja en las afueras de Túnez, donde se reunió con uno de los dos mediadores en el conflicto de Bosnia, el noruego Thorvald Stoltenberg. A partir de ahora su estancia adquiere tintes aún más diplomáticos. Hoy dedicará la jornada a sus anfitriones tunecinos. Mantendrá conversaciones con su colega tunecino, Habib Ben Yahia, y será además recibido en audiencia por el presidente Zin el Abidin Ben Afi.

Con todos ellos Solana hablará de la Conferencia de Seguridad y Cooperación en el Mediterráneo (CSCM), una idea hispano-italiana sugerida a finales de 1989 y que consiste en exportar al conjunto del Mediterráneo la distensión que se instauró en el Viejo Continente gracias a la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE).

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La invasión iraquí de Kuwait en agosto de 1990 obligó a aparcar el proyecto, pero los avances de la paz entre Israel y los árabes incitan ahora a la diplomacia española a desempolvarlo. La propuesta encuentra por fin "un terreno más favorable que nunca", según declaró Solana en la reunión ministerial de la CSCE el 1 de diciembre en Roma. "Creemos que ha llegado el momento de empezar a sembrar", añadió.

En noviembre se celebró en El Cairo un primer encuentro exploratorio entre altos funcionarios de cuatro países europeos y otros tantos Estados de la orilla sur del Mediterráneo. A principios de este año se reanudarán las consultas para celebrar en 1994 una reunión ministerial que convoque la conferencia inaugural.

Los artífices de la iniciativa se preguntan si la futura CSCM debe abarcar a los Balcanes sumidos en la guerra y a una Libia marginada por la comunidad internacional por su presunto apoyo al terrorismo. Sin ser definitiva, la respuesta es más bien no. "Habrá que buscar fórmulas que nos permitan superar estas dificultades", afirmó Solana.

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