Los países del Sur quieren que la CE retrase la liberalización del transporte aéreo

España, Italia y Portugal apoyarán una propuesta que realizará Francia a la CE para replantear el calendario de liberalización absoluta del transporte aéreo, fijada para abril de 1997. La iniciativa francesa, según fuentes de la Administración española, se producirá en el transcurso del próximo Consejo de Ministros de Transportes, que se celebrará a finales de noviembre. La crisis del sector y la situación por la que atraviesa su compañía de bandera, Air France, sustentan esta propuesta francesa, a la que se ha sumado el denominado frente sur.

Los aviones que surcaron los cielos europeos entre septiembre de 1992 y septiembre de 1993 llevaron 65 millones de asientos vacíos. Unos 1.000 aparatos comerciales están aparcados en el desierto del Mojave (sur de California, EE UU) a la espera de que las líneas aéreas decidan descongelar sus, hasta hace pocos meses, ambiciosos proyectos de renovación o ampliación de flota. Las compañías aéreas han eliminado 80.000 empleos en los últimos tres años, periodo en el que el conjunto de las líneas mundiales han perdido 1,5 billones de pesetas, cifra similar a la que habían ganado a lo largo de su historia. Air France cerrará el año con unas pérdidas próximas a los 150.000 millones de pesetas, e Iberia lo hará con unos números rojos de 50.000 millones.

Profunda crisis

Este puñado de datos es el reflejo de una profunda crisis que ha provocado la reacción de varios gobiernos de la CE. Francia quiere proponer en el Consejo de Ministros la congelación del cabotaje interior, es decir que las compañías extranjeras no hagan trayectos nacionales exclusivos. De prosperar esta iniciativa, proyectos como el de la línea escandinava SAS de unir regularmente Madrid con Barcelona no serían posible. Debería, como hace desde principios de noviembre, mantener el enlace entre estas dos ciudades como una mera escala dentro de un vuelo internacional.

Pero ante todo, el Gobierno francés quiere retrasar la fecha designada para la plena liberalización del transporte aéreo en Europa. Si se consigue prolongar la transición, quedan abiertas varias posibilidades, como aparcar todo el proceso en bloque o ir introduciendo, poco a poco, la liberalización. Dentro de esta segunda fórmula, podría plantearse la posibilidad de modular los ritmos de vuelos y las capacidades, en función de la persistencia de la crisis.

Esta postura cuenta con el apoyo de España, Italia y, en menor medida, Portugal, puesto que la situación de sus compañías es similar, con unas pérdidas muy elevadas. El objetivo de este bloque de países es preparar lo mejor posible a sus líneas aéreas. En el lado opuesto a este frente sur están los británicos y los holandeses. British Airways y KLM son, junto a la alemana Lufthansa, las compañías que están en mejores condiciones de afrontar la competencia en un mercado absolutamente abierto. Uno de los, argumentos que exponen los países del sur para apoyar sus tesis, especialmente la de ayudar a la recapitalización de las compañías, es que los británicos "sanearon su línea aérea con fondos públicos, oportunidad que nosotros no tenemos en estos momentos", señalan fuentes de la Administración española.

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