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Té y manzanas protegen el corazón, según un estudio

El viejo proverbio "una manzana al día mantiene al médico en lejanía" ha dejado de ser sólo un dicho popular para ser una realidad científica, según los resultados de un estudio realizado por especialistas holandeses en nutrición. Las conclusiones de esta investigación, publicada en el último número de la revista The Lancet, muestran, además, que éstas comparten con el té y las cebollas su beneficio para la salud.Estos tres alimentos contienen unas sustancias químicas naturales, denominadas flavinas, y, según un equipo del Instituto Nacional de Salud Pública y Protección Medioambiental de Bilthoven (Holanda), dirigido por Michael Hertog, cuanto mayor es el consumo de flavinas, menor es el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o de fallecer por una enfermedad coronaria.

Hertog y su equipo midieron la cantidad de flavinas de 28 tipos de vegetales, de una docena de frutas y de nueve tipos de bebidas que se consumen cotidianamente en los Países Bajos, y la cantidad de estas sustancias en la dieta de un grupo de hombres holandeses entre los 65 y los 84 años.

Los resultados mostraron que la mayor cantidad de flavinas ingeridas en la dieta cotidiana provenía del té indio (el 61%), de las cebollas (el 13%) y de las manzanas (el 10%). Los investigadores comprobaron que los hombres que consumían una mayor cantidad de flavinas tenían un 68% menos de probabilidades de morir de una enfermedad coronaria y un 48% menos de riesgos de sufrir un ataque cardiaco.

Los que bebían más de cuatro tazas de té al día (alrededor de 500 mililitros) presentaban un 50% menos de riesgo de muerte por enfermedad coronaria que aquellos que ingerían dos tazas diarias o menos. Los que comían una manzana al día (con un peso de alrededor de 110 gramos) presentaban una protección similar frente a los que sólo consumían una a la semana. "Otros factores de una vida sana, como el ejercicio físico, una menor ingestión de grasas o no ser obeso, no atenúan la relación entre el consumo de flavinas y las enfermedades coronarias", asegura Hertog.

La razón de estos resultados, según los científicos, reside en que las flavinas impiden que las lipoproteínas -que permiten que el colesterol se acumule en la pared de las arterias, ocasionando la arterioesclerosis- se oxiden, aumentando su capacidad para obstruir las arterias. Esta propiedad antioxidante de las flavinas aparece también en la vitamina C de las frutas y las verduras y en el vino tinto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 25 de octubre de 1993