Madrid y Aranjuez recuerdan la obra el arquitecto que las embelleció

Bellas Artes expone 80 planos originales de Francisco Sabatini

Francisco Sabatini llegó a Madrid a los 38 años se convirtió en el arquitecto favorito del rey Carlos III. La puerta de Alcalá y los interiores del Palacio Real son, entre otros, los sellos que este italiano (Palermo, 1721) dejó en la ciudad. Desde ayer, la exposición Sabatini, la arquitectura como metáfora del poder da a conocer el trabajo de uno de los creadores del perfil más aristocrático de la ciudad, donde murió en 1797.

Los planos y dibujos de edificios como la Real Casa de Aduana -actual Ministerio de Hacienda-, la puerta de San Vicente y el hospital general de Atocha -hoy Centro de Arte Reina Sofía- ilustran la evolución arquitectónica de Sabatini desde su llegada a Madrid en 1760 y hasta su muerte, 37 años después.La Real Academia de Bellas Artes de -Madrid y el centro Isabel de Farnesio de Aranjuez recogerán dos exposiciones paralelas y complementarias sobre la obra del arquitecto, que trabajó para Carlos III y su hijo Carlos IV.

"Sabatini fue un prosista de la arquitectura y no un poeta", señaló ayer, en rueda de prensa, Delfin Rodriguez Ruiz, comisario de la muestra. "No hemos querido hacer una exposición triunfal sobre Sabatini, sino explicar el significado del trabajo de este arquitecto funcionario del rey, que realizó una labor muy importante en todos los géneros", señaló Rodríguez Ruiz, recordando la labor de decorador de espacios interiores y exteriores de Sabatini, que dotó a muchas calles de Madrid de un elegante mobiliario urbano.

En Aranjuez, y bajo el título De ingeniero militar a decorador de los Sitios Reales, se exponen los trabajos que hizo en Aranjuez y El Pardo. En la ciudad ribereña participó en la ampliación del Palacio Real, al que dotó de las dos alas laterales actuales, que ordenan el espacio del patio de armas y la plaza elíptica frontal, informa Mercedes Santos.

Mientras que en la capital, bajo el título El arquitecto del rey, se muestran planos, muebles, tapices y objetos de decoración del artista relacionados con su obra madrileña.

25 historiadores

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Un catálogo exhaustivo, en el que han participado 25 historiadores y 20 instituciones -entre ellas, el Museo Municipal de Madrid, el Archivo de Simancas, el Archivo de Indias, el Museo del Ejército, el Archivo Nacional de París o la Academia de San Luca de Roma-, pretende recoger el espíritu de la muestra: dar a conocer al detalle la obra del arquitecto. El comisario de la muestra, inaugurada ayer por el presidente de la Comunidad, Joaquín Leguina, subrayó que se han empleado dos años en la exposición, en la que han intervenido más de 120 personas. "El trabajo de Sabatini abarcó muchas facetas", recordó Rodríguez Ruiz, "no sólo la propiamente arquitectónica".

"Además de palacios, iglesias, casas y cuarteles, también trabajó la ingeniería, con la construcción de caminos, puentes y puertos. Y el urbanismo, con jardines y barrios", añadió sobre el polifacético artista italiano que también realizó el diseño de tapices para los palacios, uniformes militares y unos carros para la basura que se conocieron popularmente como Las chocolateras de Sabatini. Así, la huella de Francisco Sabatini perdura hasta hoy.

En Aranjuez, Centro Isabel de Farnesio, del 22 de octubre al 9 de enero. De 18.00 a 21.00 horas, excepto domingos (10.00 a 14.00). En Madrid, Real Academia de Bellas Artes (Alcalá, 13). Hasta el 15 de diciembre.

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