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Obras Públicas construye cientos de kilómetros de carreteras sin evaluaciones de impacto ambiental

La Ley de Carreteras excluye el análisis ecológico de variantes y enlaces de poblaciones

Cientos de kilómetros de autovías y carreteras se están construyendo en España sin la evaluación de impacto ambiental. Son las variantes, enlaces, accesos y circunvalaciones de poblaciones -suelen tener entre dos y ocho kilómetros-. La Ley de Carreteras de 1988 obliga al correspondiente estudio ecológico a toda "nueva carretera", pero excluye de este mandato las duplicaciones de calzada, los ensanches y las variantes. La Dirección de Medio Ambiente sólo cuenta con seis titulados superiores para analizar los daños ambientales de todas las grandes obras del Estado.

Un acuerdo del año pasado entre las direcciones generales de Medio Ambiente y Carreteras, ambas dependientes del Ministerio de Obras Públicas, recogido en un documento interno, exime a un centenar de proyectos de carreteras del procedimiento de impacto ambiental. José Antonio Lazuén, subdirector general de Evaluación del Impacto Ambiental, aclara que ni la directiva de la CE ni la Ley de Carreteras obligan a este procedimiento con las variantes. "En cualquier caso, hemos conseguido que el 50% si esté sometido a las evaluaciones".Lazuén explica que, desde 1989, año en que comenzaron a hacerse estos estudios en España, se han analizado 500 expedientes. De ellos, 300 correspondían a obras para las que la directiva comunitaria de 1985 considera obligada la evaluación de impacto ambiental. Los 200 restantes se referían a proyectos -variantes y nudos de carreteras, sobre todo-, para los que la CE deja la opción a cada Estado de que haga o no la evaluación previa. "Es s 200", continúa Lazuén, "los hemos sometido a un proceso rápido de exposición pública, por si alguien considera que hay problemas importantes. A la mitad, más o menos, se le ha aplicado el procedimiento de evaluación ambiental, aunque por ley no estábamos obligados".

Entre las obras excluidas figuran el acceso sur a Santiago de Compostela, N-550 de Coruña a Tuy; la circunvalación de Santander, tramo Bezana-La Laberica-Sardinero; la autovía de Extremadura, variante de Mérida; el tercer cinturón de circunvalación a Zaragoza; la autovía del Cantábrico, tramo Castro Urdiales-Colindres; la carretera N-120, variante de Santo Domingo de la Calzada.

Desde dentro del Ministerio de Obras Públicas se señala que la potente Dirección General de Carreteras quiso bloquear las actuaciones de Medio Ambiente enviando decenas de pequeños proyectos para demostrar la inviabilidad de llevar a cabo el procedimiento de im pacto ambiental con rigor, para que saltara en pedazos y se convirtiera en un "mnero trámite burocrático".

En el Iímite

La escasez de medios y personal de la Dirección General de Medio Ambiente es un secreto a voces. Domingo Jiménez Bel trán, responsable de esta área dice: "Tenemos muy pocos efectivos. Para las declaraciones de impacto ambiental necesitamos duplicar el personal". En el departamento reconocen que están "en el límite, por la carga de tensión y trabajo". El ministro de Obras Públicas, José Borrell, ha prometido dotar al área de impacto ambiental con otros seis titulados superiores. Ahora son solamente seis para revisar todos los proyectos estatales de carreteras, autovías, autopistas, puertos, embalses, ferrocarriles, aeropuertos, regadíos...".

Santiago Martín Barajas, portavoz de la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), señala: "Es lamentable que se estén excluyendo carreteras de la evaluación ambiental. La CODA lo va a denunciar ante los tribunales, porque es muy discutible que una duplicación de calzada o una variante no sea un nuevo trazado". Y añade: "Esto ocurre porque la gestión de Medio Ambiente está dentro del mismo ministerio que hace las grandes obras de este país. Todo huele a apaño, por la escasez de recursos de Medio Ambiente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1993