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Los 10 polizones marroquíes serán repatriados

No habrá asilo para los 10 niños polizones marroquíes que ayer llegaron a Barcelona en el buque Eva del Mar. Todos tienen una familia en su país con la que ayer tomaron contacto responsables de Interior con la intervención del consulado de Marruecos. Por tanto, la repatriación será inminente. Ante un cargo de Interior que se desplazó para tratar el caso, los polizones no hicieron mención de pretender conseguir asilo. Después de que el jueves no fueran desembarcados en Valencia procedentes de Casablanca (Marruecos), ayer, en el puerto catalán, algunos chicos intentaron escapar saltando al muelle. La policía les atrapó.

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Gloria Bodelón, directora de la Oficina de Asilo y Refugio -una subdirección del Ministerio del Interior-, se entrevistó con el grupo de 10 jóvenes. A ella no le manifestaron que quisieran obtener el asilo humanitario en España. Es más, uno de los más pequeños, de 11 años, dijo que quería hablar por teléfono con su madre, según señalaron fuentes conocedoras de las declaraciones. Una vez que las autoridades tuvieron claro que no pretendían el asilo, iniciaron los trámites para localizar a todos los familiares, lo cual se consiguió con la intervención del cónsul de Marruecos, que acudió a las oficinas policiales, informaron fuentes de Gobierno Civil. Las identidades facilitadas por los propios menores eran ciertas, así como sus edades, y eso simplificó la localización de sus domicilios, todos ellos en Casablanca.El entorno familiar de la mayoría de los menores es normal, de acuerdo con la información de un portavoz oficial. Las familias, por medio de contactos telefónicos, expresaron su deseo de que sus hijos regresaran. Algunos son amigos entre sí y los más pequeños están escolarizados, agregó el portavoz. Por ello, se decidió repatriarlos a Casablanca inminentemente, seguramente hoy. Los pequeños fueron alojados en un centro de Protección a la Infancia de la Generalitat.

Pero antes de que se resolviera la cuestión y al llegar al puerto de Barcelona -sobre las 8.30horas-, alguno de los chavales se arriesgó a saltar a tierra cuando el Eva del Mar atracaba en el muelle Príncipes de España. Los que saltaron eran de los más pequeños del grupo, compuesto por menores de entre 10 y 17 años. La escapada sorteando contenedores fue breve y agentes de la policía los atraparon sin dificultades y los devolvieron al barco. A diferencia de lo ocurrido en Valencia, al puerto de Barcelona acudieron, además de la directora de la oficina de Asilo y Refugio, representantes del Centro Español de Ayuda al Refugiado, del consulado de Marruecos y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas (ACNUR). Al bajar del barco, la mayoría tenía semblante cansado, aunque alguno sonreía e incluso uno dijo, en francés, que venía a España "por turismo".

Después de más de cinco jornadas de viaje -desde la salida del puerto de Casablanca, la escala de Valencia y la llegada al puerto catalán-, los chicos fueron conducidos a las dependencias del Grupo de Menores de la Policía, en la plaza de España. Allí, fueron preguntados sobre el trato recibido -uno de ellos tenía un ojo morado y otro un golpe en la boca-, sobre sus motivos para salir de Marruecos, y se tramitaron las gestiones para su repatriación.

Críticas a Valencia

Las particulares circunstancias del caso han causado profundo malestar tanto entre la tripulación del barco como en las organizaciones humanitarias, SOS Racismo y los sindicatos La mayor parte está de acuerdo en que se han cometido errores al no tener en cuenta las especiales circunstancias de los polizones: niños y adolescentes. De los fallos existe coincidencia en responsabilizar en buena medida a las autoridades de Valencia que permitieron que el barco siguiera su ruta con los polizones alojados en condiciones precarias. Fuentes de Interior no pudieron precisar lo ocurrido en Valencia, respecto a si realmente los adolescentes solicitaron asilo o no. La Delegación del Gobierno de Valencia declinó ayer efectuar cualquier declaración, informa

José Ramón Juániz, portavoz de la organización valenciana Abogados Sin Fronteras, calificó ayer la actitud del delegado del Gobierno en Valencia, Francisco Granados, de "insostenible jurídica y moralmente, especialmente por tratarse de niños".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1993

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