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LA MUERTE DEL REY DE LOS BELGAS

Un país de luto

Millares de belgas, muchos de ellos con los ojos enrojecidos por las lágrimas, estuvieron concentrados durante todo el día de ayer delante de la puerta principal del Palacio Real en Bruselas. Muchos guardaban silencio o rezaban, mientras otros depositaban coronas de flores delante de la reja. Eran numerosas la banderas tricolores (roja, amarilla y negra) de Bélgica. Los policías que vigilaban la zona llevaban un brazelete negro en señal de luto.La televisión nacional interrumpió sus programas habituales y sólo difundía musica clásica e imágenes que recordaban el reinado de 42 años de Balduino. Los principales periódicos publicaron ediciones especiales, a pesar de que los kioscos de prensa están tradicionalmente cerrados el domingo en Bélgica.

La clase política expresó con un sola voz su pesar y respeto hacia él monarca desaparecido. Todos estaban, de acuerdo en considerarle como el símbolo de la unidad nacional, que el plan de federalización recientemente aprobado por el Parlamento pretende salvaguardar frente a las crecientes tensiones centrífugas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de agosto de 1993