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Aznar acusa al Gobierno de parálisis y dice que ha logrado llevarlo al Parlamento "a empujones"

José María Aznar acusó ayer al Gobierno de estar sumido en la parálisis desde las elecciones, calificó la situación de la peseta tras la última galerna monetaria de "la peor posible" y aseguró que al Ejecutivo de Felipe González ha habido que llevarlo al Parlamento "a empujones" para que explique la crisis. Eufórico tras lo qué considera una victoria por la comparecencia del Gobierno ante el Congreso de los Diputados, Aznar retomó el tono duro de la campaña electoral y mantuvo que González ha abandonado su proyecto político por "un proyecto de poder personal".

El presidente del PP clausuró en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) un curso organizado por la Universidad Complutense sobre La perspectiva popular de los noventa. El acto se convirtió en un acontecimiento político al que quiso acudir el rector, Gustavo Villapalos, cuya presencia no estaba prevista.En dos tonos muy distintos, pero en ocasiones coincidentes, Aznar dedicó más de una hora a reflexionar ante los alumnos que llenaban la sala sobre el futuro de su partido como alternativa. Luego, antes de partir de vacaciones hacia Benicássim (Castellón), comentó asuntos de la actualidad y se empleó contra el Ejecutivo con mordacidad y singular dureza.

González y su Gabinete, aseguró, se encuentran desde las elecciones del 6 de junio en una "parálisis de iniciativas sorprendente e inaceptable" y son incapaces de hacer frente a una realidad económica "insostenible". "Vamos a conseguir casi a empujones", dijo Aznar, "que el Gobierno acuda al Parlamento, pero me preocupa que eso sea noticia y me parece asombroso que no se haya producido todavía".

El Ejecutivo ha hecho respecto a la crisis "un ejercicio de ocultamiento y falseamiento de la realidad". Aznar volvió a la comparecencia del Ejecutivo en plenas vacaciones parlamentarias para preguntarse por qué no acude a informar a la Cámara el presidente del Gobierno y cuándo debe hacerlo si no es precisamente ahora y recordar que el vicepresidente, Narcís Serra, "lleva cuatro años sin subir a la tribuna del Parlamento a hablar".

"Pregunten a González"

A las preguntas sobre la extrema debilidad de la peseta, el líder de los populares respondió que no quiere echar más leña al fuego. "Cuando se está a 40 grados no se encienden las calderas". Pero opinó que la situación ole la moneda es "muy delicada, la peor posible, porque lo peor es que nos saque la realidad del sistema europeo como advertimos hace tiempo".Aprovechó para decir que desconfía "de la responsabilidad ole este Gobierno, ha demostrado que no la tiene" y aventuró que si la peseta es expulsada del Sistema Monetario Europeo el Ejecutivo encontrará motivos para presentar el hecho como "una gran operación política".

El líder del mayor grupo de la oposición se mostró hermético, no obstante, al ser preguntado por las medidas que adoptaría en caso de estar al frente del Gobierno. "Pregunten a González", contestó. "Ha habido unas elecciones y los españoles, le han elegido a él. Entonces decía que se estaba venciendo el paro, que el déficit era del 3%, que nuestra moneda superaba todas las dificultades. Que responda ante los ciudadanos. A mí no me han elegido pata eso".

En la sesión académica, Aznar sostuvo que las elecciones del 6 de junio, pese a la nueva victoria socialista, marcan el final de un ciclo por el "evidente agotamiento de la situación nacida en 1982" con la llegada del PSOE al poder. El proyecto político socialista, que en aquella fecha existía, "ha sido sustituido", según el presidente del PP, "únicamente por una ambición personal de poder" movida por el simple deseo de perpetuarse.

Aznar descalificó brevemente la posición expresada por el antiguo portavoz parlamentario del PP, Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, según el cual el partido se encuentra en una situación paralela al antiguo PC italiano, condenado a crecer siempre y a no ganar nunca. Es una interpretación "disparatada", en su opinión, porque los populares, por primera vez, salen de una cita con las urnas consagrados como alternativa, tanto como oposición.

Para el futuro, Aznar fijó como objetivo prioritario alcanzar y consolidar "una posición central" en el sistema político, se mostró convencido de que existe ya un electorado fronterizo entre las dos grandes fuerzas políticas y manifestó su aspiración a atraer hacia su campo "si no todos, gran parte de los nueve millones de votos" que apoyaron al partido socialista el 6 J.

En la nueva situación de "bipartidismo corregido estable", el presidente del PP pasó revista a los cuatro ejes de trabajo que considera fundamentales para los próximos años: la pugna entre los diferentes sistemas de gestión de un mercado ya universalmente reconocido; la administración de la democracia y la posición ante fenómenos, emergentes como los nacionalismos, la inmigración, la marginación' y las preocupaciones ecológicas; la posición ante los nuevos valores culturales y sociales y la definición de relaciones internacionales estables, en un mundo que ha dejado atrás la bipolarización en dos grandes bloques.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 1993

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