Ley de contaminación acústica

No existe en España ninguna ventanilla donde se puedan denunciar las molestias del ruido. Los ayuntamientos recogen en sus ordenanzas -donde las hay- los niveles máximos autorizados. Las competencias del medio ambiente están transferidas a las comunidades autónomas, de manera que no hay referencias legales, para reclamar su amparo en el caso de construirse una obra de gran impacto acústico frente a la casa de uno.Los ayuntamientos hacen reserva de suelos para, la construcción de futuras autopistas (M-40 en Madrid) y al mismo tiempo conceden licencias para edificios de 16 plantas en sus márgenes. "No tiene sentido", dice Fernando Segues, coautor del estudio sobre el impacto acústico de la ampliación de la N-VI. "Deberían autorizar sólo construcciones bajas o edificios de representación, como los de oficinas, que no les importa situarse al borde de las autopistas porque aplican técnicas eficaces de aislamiento y cuidan su arquitectura externa". Segues y sus compañeros del Cedex consideran que la degradación ambiental y acústica es la nota común que caracteriza a la mayor parte de las zonas periurbanas de las grandes ciudades españolas, "consecuencia de la ausencia de planificación durante el fuerte crecimiento experimentado en los grandes núcleos urbanos".

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Lo contrario de este desaliño urbano salta ala vista en las carreteras de acceso a los aeropuertos de Tokio o París, por ejemplo. Una barrera impide disfrutar del paisaje a los pasajeros eventuales, pero gracias a ella los vecinos se libran de soportar el ruido que el tráfico rebota sobre sus hogares.

Para el mes de septiembre el Ministerio de Obras Públicas y Medio Ambiente promete sacar a información pública el anteproyecto de reforma de la Ley Atmosférica de 1972. El director general, Domingo Jiménez Beltrán, asegura que en este texto se fijan por primera vez en España los niveles máximos de ruido admisibles, cuya inclusión deberá figurar en toda declaración de impacto ambiental. El ruido pasará a conceptuarse en la legislación española como un vertido contaminante de la atmósfera, junto a otras emisiones perniciosas.

Jiménez Beltrán afirma que esta reforma legal será la novedad medioambiental más importante de esta legislatura, ya que recogerá los niveles de ruido admisibles en las distintas tipologías del espacio.

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