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LA NUEVA LEGISLATURA

González gana a Guerra la batalla del portavoz

El líder socialista impone a Solchaga por sólo dos votos frente a la oposición del 'aparato'

La tregua electoral que ha vivido el PSOE desde la pasada Semana Santa se rompió ayer con crudeza. El secretario general del partido, Felipe González, ganó una nueva batalla, aunque por sólo 15 votos frente a 13, al imponer su tesis de que Carlos Solchaga sustituya al guerrista Eduardo Martín Toval como presidente y portavoz del Grupo Parlamentario Socialista. A lo largo de una tormentosa reunión de tres horas y media -doshoras más de lo previsto- quedaron patentes las fuertes resistencias que destacados dirigentes, incluido Alfonso Guerra, pusieron a la candidatura del ministro de Economía, contra la que acabó votando el número dos del PSOE. La batalla de Solchaga supuso ayer un enfrentamiento directo y público entre González y Guerra. La ejecutiva tenía a gala destacar que sus acuerdos eran adoptados siempre por consenso, sin necesidad de acudir a votaciones para dirimir discrepancias.

González había acudido ayer a la ejecutiva en una situación de cierta (debilidad porque todo apunta a que no conseguirá el pacto de gobierno con los nacionalistas. La reunión se inició a las tres de la tarde y concluyó a las seis y media. Las discusiones internas; culminaron con la decisión, adoptada por Ramón Rubial, de poner a votación a mano alzada la candidatura de Solchaga. La victoria de González fue raspada: 15 votos a favor, 13 en contra y una abstención. De haberla perdido, González se hubiera situado en una posición muy delicada para mantener el liderazgo del partido.González defendió a toda costa a Solchaga como futuro portavoz. Pero en la tarde anterior ya hubo conversaciones en las que miembros de la ejecutiva trataron de convencer a González de que encontraría una fuerte oposición. Por ello, el jueves se llegó a proponer a González que optara por Javier Solana -lo rechazó diciendo que cuenta con él para el Gobierno- o José Luis Corcuera.

Los ánimos estaban algo encrespados ayer. Los más beligerantes llegaron a decir que el puesto de portavoz debía ser votado en secreto por los diputados electos y que no se podía descartar, si no había pacto previo, un voto de castigo o una lista alternativa.

Tanto miembros del sector renovador como del guerrista echaban en falta que se hubiera llegado a la reunión de la ejecutiva sin un acuerdo previo. Los guerristas continuaban incluso hasta ayer mismo proponiendo la permanencia en el cargo de Eduardo Martín Toval, actual presidente del grupo, o incluso citaban la posibilidad de que el propio Guerra accediera al cargo.

El dirigente andaluz Carlos Sanjuán y el presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, eran defensores del número dos para el puesto. Rodríguez Ibarra fue claro: "No me parece que Solchaga represente una cara nueva".La característica política de Solchaga es que en estos años ha tenido serios encontronazos políticos, tanto con guerristas como con renovadores, si bien hay excepciones en los dos sectores y, eso sí, todos le reconocen una gran valía. Los más tibios desaconsejaban su nombramiento porque no representa, a su juicio, "el cambio'' y puede ser vulnerable para la oposición si le recuerdan episodios poco gratos de la política económica.

Antonio García Santesmases, de Izquierda Socialista, reconoció la valía de Solchaga, pero no consideró que fuera el más idóneo para portavoz.

El ex ministro Joaquín Almunia pidió una renovación en los cargos y señaló que Solchaga le parecía "muy bien".

Miembros del comité federal reconocieron que la propuesta de González no había sido un farol, sino que había sido muy meditada y, al final, había propuesto a Solchaga por considerar que era un puesto idóneo para él, pese a ser consciente de que el paso suponía provocar serias tensiones en la dirección.

Las discrepancias en las intervenciones registradas ayer -incluidas las de González y Guerra- derivaron en la votación. La división interna que refleja el resultado de la misma trajo inmediatamente a la memoria la grave crisis que la pasada semana santa sufrieron los socialistas. También entonces la división se personalizó en los números uno y dos y la tensión acabó pesando decisivamente en el adelanto electoral. Ayer, dirigentes del PSOE ya manejaban igualmente el posible adelanto del congreso del partido para dirimir las diferencias cuanto antes.

Según la decisión de la ejecutiva de ayer, Solchaga estará acompañado al frente del grupo, parlamentario por José María Mohedano, como secretario general del grupo, y por Carlos López Riaño, como secretario general adjunto. Mohedano defendió en el Congreso la ley Corcuera y López Riaño, la reforma legal que incluía el delito de difamación e injurias en la prensa. El candidato socialista a la presidencia del Congreso es Félix Pons, quien repetiría puesto.

La ejecutiva también designé a Bernardo Bayona como candidato a presidir el grupo socialista en el Senado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de junio de 1993