El nuevo Gobierno italiano agoniza en su primer día por el rechazo del Parlamento al procesamiento de Craxi

El Gobierno calificado de "histórico" que Carlo Azeglio Ciampi logró tejer el martes en Italia, saltó ayer por los aires antes de que se cumplieran sus 12 primeras horas de vida. Sus tres ministros comunistas y otro verde dimitieron a primera hora de la noche, en el clima de escándalo y desconcierto provocado por el pleno de la Cámara de Diputados, que denegó la autorización para procesar por corrupción a Bettino Craxi, el ex líder socialista. Ciampi afirmó que su Gabinete sigue, con el único apoyo presumible de los cuatro partidos de la antigua mayoría. El resto pide elecciones generales inmediatas.

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La confusión y los enfrentamientos que se desataron en el Parlamento, mientras se anunciaban los resultados de la votación secreta que condujo a la absolución de Craxi, se transmitieron inmediatamente a la calle, creando un clima de crisis abierta. Anoche mismo, en Nueva York, la lira se desplomaba. Miles de llamadas de protesta bloquearon la centralita de la Cámara. A la puerta, un grupo de cincuenta militantes de la Liga Norte, que no se sabe por qué razón tenían banderas preparadas, gritaron "ladrones" y elecciones, ya", mientras su líder, Umberto Bossi, bramaba con ira: "Este es el resultado del Gobierno de unidad nacional".

El diputado liberal Vittorio Sgarbi, un ex crítico de arte que se ha hecho célebre a base de derrochar histrionismo e histeria, fue agredido con huevos cuando salía de la Cámara, por haberse distinguido en la defensa de Craxi.

Dentro del pleno se oyeron los mismos insultos y los bedeles tuvieron que intervenir para separar a los socialistas de los diputados del movimiento La Rete, que anunciaron que se autoexcluían del Parlamento.

Representantes del Partido Democrático de la Izquierda (PDS). acusaron a la Liga de haber impedido con parte de sus votos el procesamiento de Craxi, para lograr el clima de caos que conviene a sus objetivos de que se celebren elecciones inmediatas. Bossi achacó al PDS el haber hecho eso mismo, para pagar el precio de las carteras ministeriales que le acababan de ser concedidas.

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Lo cierto es que el recuento de los votos secretos, aún reflejando aproximadamente la ventaja de una veintena de votos que separa a los cuatro partidos de la antigua mayoría -democristiano, socialista, liberal y socialdemócrata- resultó mucho más favorable para Craxi de lo que sus mismos fieles esperaban.

En realidad, la Cámara votó seis cuestiones distintas, para autorizar el procesamiento de Craxi únicamente por presunta violación de la ley de financiación de los partidos políticos y por presuntos delitos de corrupción cometidos en Roma. Rechazó, en cambio, la petición de que sea procesado por corrupción en Milán y en otros lugares por determinar, que era la acusación básica; y denegó asimismo que se le procese por receptación y la propuesta según la cual los jueces puedan indagar en las cuentas bancarias y domicilios del ex líder socialista.

Bettino Craxi, quien ha sostenido siempre que "robar para el partido no es delito sino, como mucho, una irregularidad", había pedido precisamente éso, que se le procesara por violación de la ley de financiación de los partidos, pero no por corrupción, De ahí el previsible escándalo de una decisión como la aprobada por la Cámara.

Mientras en el hotel de Roma donde Craxi tiene su residencia, la aglomeración de socialistas creaba un ambiente de fiesta y revancha, tanto la Asociación Nacional de Magistrados italiana como Francesco Saverio Borrelli, el jefe de la magistratura milanesa, hablaban de "grave irresponsabilidad" y anunciaba su propósito de llevar el conflicto de poderes ante el Tribunal Constitucional.

Medios democristianos afines al senador Gíulio Andreotti afirmaron que el pleno del Senado ya no podrá autorizar que se le procese por presuntas conexiones con la Mafia, mientras un embajador amigo del ex primer ministro hablaba de "juicios comunistas". Sin embargo, Il Popolo, el diario oficial de la DC, cambiaba su editorial para hablar de "grave error" de la Cámara.

Casi al unísono, el líder republicano, Ugo La Malfa, y el secretarío del PDS, Achille Occhetto, confirmaron que la votación de anoche "cambiaba toda la situación" en la que se había abierto la posibilidad de que sus fuerzas apoyaran al Gobierno de Ciampi en la votación de confianza, prevista para el próximo jueves. Luego, las secretarías de estos dos partidos llamados a reforzar la anterior mayoría, anunciaron sus decisiones irrevocables de no apoyar al Gobierno. Los ministros republicanos no dimitieron, como el verde y los ex comunistas.

Elecciones anticipadas

Tanto Occhetto -que hoy mismo celebrará un imprevisto mitin en el centro de Roma- como La Malfa afirmaron que, Regados a este punto, no queda más recurso que las elecciones inmediatas. El problema es que, tras el referéndum del pasado 18 de abril, los italianos tendrían que elegir el Senado con el sistema mayoritario y la Cámara con el proporcional, lo que en un sistema estrictamente bicameral, como el italiano, podría traducirse en un caos institucional.

Ciampi cree que podrá evitar esa alternativa con la ayuda del viejo cuatripartido, pues no le queda otra salida. La impresión dominante es que Italia ha llegado a un callejón sin salida.

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