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El jefe de la ONU en Bosnia niega estar secuestrado por el pueblo de Srebrenica

El comandante de las fuerzas de la ONU en Bosnia-Herzegovina (Unprofor), el general francés Philippe, Morillon, negó ayer estar retenido en contra de su voluntad en la localidad musulmana de Srebrenica, en Bosnia oriental. "Permenezco en Srebrenica para intentar salvar a la población musulmana", informó el militar a través de una emisora de radioaficionados.Anteriormente, la Unprofor había hecho público un comunicado en este sentido que había suscitado el escepticismo. El comandante español José Gallegos, miembro del destacamento de la ONU, insinuó ayer en Sarajevo que la gente que impide la salida de Morillon actúa de Inanera organizada. El comandante Sandy Robertson aseguró por su parte, desde Zagreb, que los musulmanes ponen tres condiciones para permitir la salida del general: el cese inmediato de las hostilidades (ayer se reavivó la ofensiva serbia en la zona), el envío de observadores de la ONU y de ayuda humanitaria.

Morillon consiguió entrar a Srebrenica, ciudad asediada por las milicias serbias desde hace 11 meses, para conocer la situación real y organizar la evacuación de los heridos, por una parte, y abrir una ruta para la llegada de los convoyes de ayuda humanitaria, por otro. Sin embargo, el general, serveramente criticado por los musulmanes por su presunta parcialidad a favor de los serbios, no pudo salir.

Por otra parte, los testigos del ataque serbio con granadas de mortero contra Konjevic Polje, regreseron ayer horrorizados. "Vi a una veintena de civiles heridos y muchos muertos", declaró Simon Mardel, de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un médico británico tuvo que amputar la pierna de una mujer con tijeras y sin anestesia. "Nunca he visto nada peor", manifestó Mardel. 16 personas murieron en el bombardeo, incluyendo varios niños.

Por otra parte, las autoridades de Sarajevo informaron ayer que las fuerzas serbias han bloqueado los accesos a la ciudad para impedir el paso de los diputados al Parlamento bosnio que deben reunirse hoy para pronunciarse sobre el plan de paz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de marzo de 1993