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Franco Zefirelli expone su obra pictórica

Setenta obras entre óleos, cuadros al temple, acuarelas, pasteles, diseños, bocetos escénicos y trajes de ópera forma la exposición que Franco Zefirelli ha inaugurado en el Palacio Rupoli, de Roma, y que estará abierta hasta el 23 de abril. Zefirelli, que acaba de cumplir 70 años, dice que querría hacer una monografía pero que no encuentra editor.El director escénico y cinematográfico se mueve por la exposición "de piezas supervivientes del desastre", como la califica, enseñándosela a los periodistas. Va de un cuadro a otro, de un maniquí a un diseño, recordando, a través de los trajes expuestos en la muestra, al personaje de carne y hueso que estuvo dentro: "El vestido que Anna Magnani llevó en La lupa" -lo coge, lo sube al pedestal, se fotografía-; el traje de Elizabeth Taylor para la Aida de Verdi, que íbamos a hacer con Bernstein y no se pudo realizar porque murió Sadat", comenta mientras todos se preguntan cómo pudo caber nunca en él la actual señora Fortensky.

El amado, odiado y discutido Zefirelli pasea entre tablas de la plancha, tijeras y maniquíes a punto de dejar de ser calvos para vestirse de tenor. A la carrera, con su hablar a trompicones que reduce su discurso a la mitad, apaña aquí, retoca allí para que todo esté a punto cuando llegue el público. Le coloca la capa a Otello -"es el traje que llevó Plácido Domingo un hombre maravillos"- o se pone el bombín de Payasos, que hizo el año pasado en el Teatro de la ópera de Roma.

Un periodista español le pregunta a quién le gustaría enseñar la exposición. "A vuestro Rey, Juan Carlos, que es un chico muy simpático".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de marzo de 1993