La bomba de Manhattan sacude las negociaciones de paz sobre Bosnia

El FBI ha confirmado que la causa de la explosión en el World Trade Center de Nueva York fue una bomba de gran potencia. Mientras crece la convicción, tanto en el FBI como en altos responsables de la Administración del presidente Bill Clinton, de que la pista yugoslava es la más probable de todas las aparecidas hasta ahora en la investigación sobre el atentado, la televisión alemana ofrecía anoche imágenes del despegue de tres aviones estadounidenses desde la base alemana de Rhein-Main para distribuir ayuda humanitaria a Bosnia Orienta].

Ningún portavoz militar ha querido confirmar el inicio del bombardeo de ayuda humanitaria en paracaídas sobre la población de Bosnia oriental, pero se esperaba que comenzara anoche, después de que ayer dos aviones norteamericanos lanzaran un millón de octavillas informando de que los alimentos y las medicinas "son para todos", pidiendo que no se produzcan ataques contra los aparatos de transporte, que no llevarán escolta de combate.En Nueva York, uno de los desaparecidos en el atentado del pasado viernes, que causó cinco muertes y más de mil heridos, fue localizado ayer sano y salvo. Otra persona aún no ha sido hallada. Los investigadores barajan en estos momentos la tesis de que los autores del atentado están vinculados a alguna de las facciones enfrentadas en la guerra de los Balcanes (musulmanes, croatas y serbios). El secretario de Estado norteamericano, Warren Christopher, ha declarado que él "no descartaría" esa posibilidad, aunque dijo que hay que mostrarse prudentes.

El director del FBI, William Sessions, comentó también que "se podría apostar a que existe alguna vinculación entre la explosión de Nueva York y los bosnios, los serbios, los croatas, los musulmanes, todos los que participan en ese conflicto".

De confirmarse estas sospechas sobre la autoría del atentado, las negociaciones de paz sobre Bosnia-Herzegovina, que se reanudan hoy en las Naciones Unidas con la presencia de los líderes bosnios, entrarán en una fase aguda y sus posibilidades de resolución con éxito se verán aún más reducidas.

Páginas 2 y 3

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 28 de febrero de 1993.

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