Polémica sobre la seguridad en Francfort tras el secuestro aéreo
El secuestro y desvío hacia Nueva York, el pasado jueves, de un avión de Lufthansa poco tiempo después de que despegara de Francfort, ha levantado una polémica sobre las medidas de seguridad en este aeropuerto, el mayor de Europa continental, ya estigmatizado por el hecho de que fuera en sus instalaciones donde los terroristas consiguieron introducir la bomba que provocó la catástrofe de Lockerbie.Se supo ayer que Nebiu Zeuolde, el refugiado etíope de 20 años, consiguió pasar los controles de Francfort con el arma escondida dentro del gorro de lana que llevaba puesto.
El fiscal de Francfort, Hubert Harth, indicó ayer que Zeuolde viajaba con un billete pagado por el Gobierno de Bonn. El secuestrador, que había pedido asilo político en Alemania en septiembre, un mes después de su llegada, retiró su petición a cambio de que se le costeara el viaje de vuelta a su país.
El ministro del Interior alemán, Rudolf Seiters, anunció ayer que el Gobierno había ordenado una investigación sobre los hechos e indicó que las medidas de seguridad serán reforzadas. Tal vez para dejarlo claro, la presencia policial ayer en el aeropuerto de Francfort casi superaba a la de viajeros.
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