Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ingenio español

Unamuno ya no tiene discípulos en la clase científica española. Frente al "¡que inventen ellos!", se aviva, por contra, el ingenio. Nicolás Sobrino ha ideado un instrumental -fabricado en Francia, porque todavía fabrican "ellos"- que permite aplicar un medicamento en el mismo punto de la lesión cardiaca y no por vía oral o intravenosa como se efectúa hasta ahoraEl sistema, de nuevo, es un microcatéter que viaja por el mismo conducto utilizado para destruir la placa de ateroma. En su extremo tiene dos globos de látex consecutivos, que, una vez en el segmento arterial, se inflan para dejar acotada la zona lesiona da. A través de dos pequeñísimos orificios, entre los dos globos, el medicamento sale a presión, impregnando la pared de la arteria. "De esta forma conseguimos un efecto farmacológico más eficaz al conseguir mayores concentraciones localmente", explica Sobrino.

En las intervenciones por angioplastia normalmente es preceptivo administrar al paciente algun tipo de antiinflamatorio o anticoagulante oral para evitar los procesos de recaída. Pero, como sucede con otros tratamientos que no se aplican localmente en la zona afectada, tardan más en ser eficaces cuando no causan efectos no deseados en otras partes del organismo.

Carlos Ramallo, jefe de sección de Anatomía Patológica de La Paz, ha hecho la comprobación histológica de que el medicamento inyectado con este sistema se impregna efectivamente en el tejido. Mientras, Sobrino ya ha administrado un anticoagulante a seis pacientes por este sistema y ninguno de ellos ha tenido recaída tras la angioplastia. "Pero esto no es una muestra significativa", recalca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de febrero de 1993