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Víctor Erice dice que 'El sol del membrillo' es para minorías que "están en todas partes"

Hoy se estrena en Madrid el filme basado en la obra del pintorAntonio López García

Hoy se estrena en Madrid el último filme de Víctor Erice, El sol del membrillo, una película inspirada en la obra de Antonio López García, que ha conseguido ya prestigiosos premios en los festivales de Cannes y Chicago y que Erice dedica a esas minorías que "están en todas partes". El director definió ayer su trabajo como "una carrera fuera de pista", en la que para llegar al final ha tenido que partir de cero y olvidar todos sus conocimientos cinematográficos, "única forma de lanzar, como Antonio López, esa primera mirada limpia de toda contaminación artística".

Víctor Erice, de 52 años, es autor de El espíritu de fa colmena y E! Sur, una filmografía escasa pero reconocida por la crítica y el público. Es un ritmo de trabajo lento y minucioso que se asemeja al protagonista de su película, el pintor realista Antonio López, de 56 años, quien ayer no pudo estar en la presentación de su película por encontrarse convaleciente de una intervención quirúrgica. El pintor estuvo representado por su mujer, María Moreno, productora del filme, quien anunció muy satisfecha que la película se estrena estos proximos días en París, Londres, Roma y Tokio, y añadió que espera que termine la mala racha económica que han pasado por la producción de la película -el coste ha sido de unos 150 millones de pesetas- y puedan empezar a ver cómo llega dinero.Al preestreno de anoche en Madrid asistieron también Pedro Almodóvar, Emilio Butragueño, Antonio Giménez Rico, Félix Grande, Soledad Lorenzo, Francisco Nieva, Gracia Querejeta y Manuel Vicent, entre otros. informa Elsa Fernández-Santos.

De la respuesta positiva del público se mostró convencido Erice. "Las minorías están en todas partes. Esta película no ha sido hecha de espaldas a la gente. Mis películas anteriores se han visto en todo el mundo y han dado dinero. Con esta ocurrirá igual".

Los diferentes lenguajes de la pintura y del cine fueron comparados por Erice. "El lenguaje del cine confrontado al de la pintura es el de la decadencia pura. El cine tiene un lenguaje mucho más duro y, si no se utiliza con mucho cuidado, puede resultar muy peligroso. Envidio al pintor porque el suyo es un lenguaje individual ajeno al tiempo. Me sigue produciendo una emoción extraordinaria ver la mano de Antonio López sobre un papel. La cámara no permite esa aventura solitaria en la que uno se puede embarcar con la pintura".

El director cuenta que para hacer la película se animó por dos cosas. La primera, porque se enteró de que López García iba a empezarla pintura de un membrillo. La segunda, porque el artista le había contado un sueño que había tenido y en el que un pintor intenta retratar la luz sin conseguirlo. "Decidí hacer esa película teniendo el sueño como horizonte. El pintor ante su membrillo era el arranque y su pesadilla el final. En el trayecto no había nada. Ningún guión al que poder agarrarnos, pero la aventura ha sido intensa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de enero de 1993