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González acusa al Partido Popular de alejarse de "Ias reglas democráticas"

Estuvo ayer Felipe González en su excursión parisiense autocrítico -"no salgo demasiado a la calle"; el PSOE sufre "un cierto desgaste" y tiene que "recuperar la confianza de los ciudadanos"- y muy duro con la oposición -el PP se comporta con "una gravísima irresponsabilidad" al amenazarle con una querella por el caso Kio; esa formación "se aparta de las reglas del juego democrático al practicar la política de la tierra quemada". Es decir, el presidente del Gobierno estuvo en forma, y si cumplió el objetivo de su viaje, hablar de la socialdemocracia europea, no rehusó participar en la precampaña electoral española.

En sus intervenciones ante los otros líderes socialdemocrátas europeos invitados a París por Jacques Delors y en su posterior reunión con periodistas españoles, González afirmó que "el principal problema de la construcción europea" es la "distancia entre los políticos y los ciudadanos". Eso, dijo, explica las reticencias populares al tratado de Maastricht.¿Se aplica a sí mismo ese comentario? "Sí, tengo que hacerme la autocrítica de no salir demasiado a la calle". ¿Se la aplica a su partido? "El PSOE tiene que trabajar para recuperar al máximo la confianza de los ciudadanos, porque ha habido un cierto desgaste".

Es consciente González del papel que su persona va a desempeñar en las elecciones, sobre las que insistió que no se adelantarán. "No me gusta la personalización de un proyecto político, y en mi caso. se ha producido. No me gusta la expresión felipismo, pero tengo que lidiar con esa situación". Y con una gran sonrisa en la boca acepta estar encantado de que Aznar sea su principal "rival electoral".

"Tierra quemada"

El partido de Aznar da pruebas de "una gravísima irresponsabilidad" al amenazar al presidente del Gobierno con una querella en relación al caso KIO. Esa amenaza es el fruto de "gente inmadura que no sabe lo que es el juego democrático". Y compara González el comportamiento preelectoral del PP a una "política de tierra quemada".

Sabe González que la oposición intentará utilizar a efectos domésticos la previsible derrota de los socialistas franceses en las legislativas de marzo. Y lo acepta con resignación. La oposición, dice, también cometió "la tontería" de intentar capitalizar la victoria del norteamericano Bill Clinton, "que predica lo que nosotros [los socialistas] siempre hemos defendido: la necesidad de una mayor proximidad a los ciudadanos y de una mejora de las infraestructuras, la sanidad y la educación".

Sigue negándose el presidente a negociar con ETA a cambio de una tregua. Aceptaría como "un desahogo" el que la banda terrorista "dejara de matar", pero, entretanto, su Gobierno va a "seguir trabajando como hasta ahora". Y apuesta por la esperanza: "Nos vamos acercando al final de la violencia".

[Mientras, la ministra portavoz, Rosa Conde, declaró ayer en Badalona que el Ejecutivo estudia un acuerdo global para todas las comunidades respecto a la cesión del 15% del IRPF, informa Conde agregó: "Estamos trabajando sobre un acuerdo global de forma que se establezca un equilibrio en todas las comunidades autónomas". La ministra descartó de momento acuerdos bilaterales.

Por otro lado, los presidentes vasco y catalán, José Antonio Ardanza y Jordi Pujol, respectivamente, han descartado invitar a Felipe González a reuniones de sus Gobiernos, tras la que el presidente hizo el día 8 con el Ejecutivo extremeño, informa Efe].

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de enero de 1993

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