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Un caso similar en 1986

Los profesionales que trabajan en trasplantes afirman que es la primera vez que se da un caso como el de Aquilino. "No puede haber exclusiones; ni por motivos sociales, ni intelectuales", afirma Enrique Moreno, responsable del equipo de trasplante hepático en el hospital Doce de Octubre, de Madrid. "Al contrario", continúa, "la Administración se vuelca en estos casos".

En 1986, un niño de una edad, 2 años y medio, similar a a la de Aquilino recibió un trasplante de hígado en ese centro hospitalario. Los padres se dedicaban a la venta ambulante y no tenían domicilio. "Esto complicaba en extremo las revisiones periódicas que debía pasar el niño. Pero en colaboración con los servicios sociales se le buscóun piso y un trabajo a los padres. La enfermedad del niño se convirtió, incluso, en un elemento de estabilidad para la familia", explica el doctor Enrique Moreno.

Para este especialista, la situación social o nivel cultural de la familia es un elemento que hace más o menos laborioso el trabajo del equipo médico, pero nunca como un factor disuasorio a la hora de incluir a un paciente en el programa de trasplantes. "Con pacientes de áreas rurales, por ejemplo, ha habido ocasiones en que hemos pedido a la maestra que colabore con el médico a instruir a la padres sobre los cuidados que necesita el trasplantado. Es un poco más laborioso para nosotros, pero e se es el único problema social", concluye el doctor Enrique Moreno.

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