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Bosnia busca en Ginebra su "última oportunidad"

Las tres partes en conflicto en Bosnia-Herzegovina se reunieron por primera vez ayer en torno a la misma mesa de negociación en la ya calificada "reunión de la última oportunidad" para hallar una solución negociada al conflicto. Es la primera vez que los dos copresidentes de la Conferencia de Paz, David Owen y Cyrus Vance, han conseguido que entablen negociaciones directas todas las partes. Los copresidentes, que han presentado un plan de paz de diez puntos, consideran que estas negociaciones son trascendentales para decidir entre la paz y la guerra. "El proceso que hoy empezamos puede marcar la diferencia entre la paz y la guerra, entre la vida y la muerte para millares de personas", manifestó Vance.

A su llegada a Ginebra, los representantes de las tres comunidades expresaron, con severas y escuetas frases, lo que esperan de esta cita. "La paz", indicó el presidente de Bosnia y representante de la comunidad musulmana, Allá lzetbegovic. "Un nuevo impulso negociador", subrayó Radovan Karadzic, el líder serbio de Bosnia. Mientras, el presidente de la actual Yugoslavia, Dobrica Cosic, indicaba que esperaba todo de estas negociaciones: "El fin de la guerra y conseguir la paz". Franjo Tudjman, el presidente croata, más escéptico lanzó un dubitativo "ya veremos".Los cinco miembros de cada delegación se dividieron en dos grupos de negociación, uno presidido por los dos copresidentes en torno a las modalidades políticas de la planificación territorial de Bosnia-Herzegovina, y otro dedicado a los aspectos prácticos de un cese de] fuego y retirada de tropas de la línea de frente, a partir de un cuadro constitucional para Bosnia-Herzegovina que considera la división territorial en 10 provincias, que podrán pasar a formar la nueva república federal multiétnica de Bosnia-Herzegovina.

Entre los pasos para alcanzar el objetivo de una solución negociada al conflicto, según las proposiciones de la presidencia de las reuniones, figura en primer lugar la desmilitarización de Sarajevo y el fin del cerco que mantienen las fuerzas serbias de Bosnia en torno a las ciudades croatas y musulmanas.

En medio de temperaturas de 15 grados bajo cero y en una ciudad sin calefacción ni electricidad, los habitantes de Sarajevo vivieron ayer una jornada relativamente tranquila, aunque rota por ráfagas esporádicas y detonaciones de artillería en los barrios periféricos. Radio Bosnia, controlada por el Gobierno de Izetbegovic, indicó que se prepara una gran ofensiva musulmana para lograr la liberación de la asediada capital.

El libre acceso y circulación para los convoyes de asistencia humanitaria en todo el territorio, deberá ser simultáneo, de acuerdo con el pan de paz, así como el respeto de la población civil detenida o cercada, que podrían disponer de plena libertad de movimiento. Sin duda, son proposiciones utópicas para la población que vive desde hace nueve meses la tragedia de la guerra civil. Sin embargo, también parecía utópica hasta hace unos días la posibilidad de que los tres representantes de las partes en conflicto pudieran sentarse a la misma mesa.

Pero estas primeras negociaciones directas entre las tres partes, no han sido posibles hasta la presión internacional y la amenaza de que el Consejo de Seguridad de la ONU decida una intervención militar justificada, para hacer respetar la exclusión aérea sobre el territorio de Bosnia. Washington, París y Londres parecen estar acercándose con respecto a una intervención militar, mientras que Moscú, reticente hasta ahora a aceptar la idea, se uniría según declaraciones del ministro francés de Exteriores, Roland Dumas, siempre que sea adoptada en el seno del Consejo de Seguridad y no sea una intervención de la OTAN contexto en el que se marca el encuentro entre George Bush y François Mitterrand anunciado para hoy.

Intervención de la ONU

Las diferencias entre las tres partes en conflicto siguen vigentes El presidente croata, Franjo Tudjman, denunció la presencia de expertos militares rusos y rumanos junto a las milicias serbias de Bosnia, mientras el presidente bosnio y representante de la población musulmana, Alia Izetbegovic, mantiene el grueso de sus 10.000 hombres dispuesto a un ataque a la desesperada para romper el cerco del asedio serbio a Sarajevo, y que el representante de la población serbia de Bosnia, Radovan Karadzic, mantiene el silencio, fuerte de su poder militar y del control del 60% de los 51.100 kilómetros cuadrados del territorio de Bosnia.

Aunque los copresidentes Owen y Vance saludaron ayer el comportamiento civilizado de los tres representantes de las fuerzas en conflicto, "dignos de verdaderos hombres de Estado", la inminencia de una acción militar en caso de fracaso de las negociaciones pesa sobre ellos con toda la influencia de la opinión internacional, y como lo sugirió el responsable de Exteriores francés, Roland Dumas, la resolución de la ONU proponiendo una intervención militar debería de ser adoptada simultáneamente mientras prosiguen las negociaciones. Butros Gali ha pedido "dar una última oportunidad a la paz negociada, antes de iniciar una intervención militar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de enero de 1993

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