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Juanma Bajo Ulloa rueda un filme de suspense

Su próxima película 'La madre muerta' enfrenta a cuatro mujeres con un hombre

Juanma Bajo Ulloa rueda estos días en un antiguo cine de Vitoria los interiores de su próxima película, La madre muerta, "un filme de suspense menos lacerante y más rápido que Alas de mariposa" según afirma el cineasta alavés. Un compendio singular de actrices configura la historia de cuatro mujeres frente a un hombre, que interpretará en la pantalla Karra Elejalde. El nuevo proyecto de la familia Bajo Ulloa, "mantendrá en tensión al espectador, por lo que será más comercial, más fácil de ver, aunque no tanto de entender", aseguran los hermanos Eduardo y Juanma.

Junto al protagonista, Karra Elejalde, las intérpretes Silvia Marsó, Ana Álvarez, Marisol Sáez y la actriz y cantante francesa Vanda de Vasconcelos, conocida artísticamente como Lio, completan la representación protagonista del filme.Con un presupuesto de 210 millones, de los que el Ministerio de Cultura subvenciona 65 millones, La madre muerta, ha vuelto a revolucionar la economía familiar, como ya pasara con el primer largometraje de Juanma Bajo Ulloa, Alas de mariposa, que obtuvo en 1991 la Concha de Oro del Festival de San Sebastián. Esta vez el objetivo es el festival de Cannes, donde esperan presentar la película la próxima primavera.

El guión es de Juanma y Eduardo, otro hermano Abel se encarga de la producción en la productora familiar Gasteizko Zinema y Osane, la madre, realiza un pequeño papel.

Poco convencional en la elección de actrices y actores, casi todos los intérpretes tienen algo curioso que contar sobre los primeros contactos con el director. Marisol Sáez, que protagoniza a la madre asesinada que da título a la película, debutará en el cine tras un encuentro casual con el director en un bar de Vitoria. "Busco a personas especiales y no me importa si son conocidas o si son caras nuevas", explica Juanma Bajo Ulloa. Sáez, bilbaína, recuerda riéndose: "Yo le reconocí en el bar y le comenté a mi amiga en broma: 'Ojalá se fije en nosotras".

Silvia Marsó, la primera actriz elegida, reparte su tiempo entre Madrid y Vitoria, donde ha rodado ya varias escenas de su personaje. Marsó, que quería trabajar con el director alavés desde que vio su primer largometraje, interpreta en la pantalla "a una auxiliar de clínica con gran intuición y un sexto sentido para la comunicación humana", un tema clave en la película. "Otra vez, como en Alas de mariposa, la perspectiva es la de la mujer, aunque el protagonista sea un hombre", apunta Karra Elejalde.

Ana Álvarez, que participó en la alegórica Don Juan en los infiernos, de Gonzalo Suárez, encarna en La madre muerta a una adolescente muda con quien el protagonista mantiene una relación muy especial. La representación extranjera en el filme corre a cargo de Lio, Vanda de Vasconcelos, que transmitió al cineasta en su última visita a París las "buenas vibraciones" que finalmente no fueron posibles con Beatrice Dalle tras meses de negociaciones.

Entre un sinfín de cables, paneles decorativos, botes de pintura y demás artilugios, pulula el variado personal del rodaje, que se caracteriza por su juventud y el buen ambiente. En la amplia sala del cine, Gregoria Mangas, que se lleva el cariño de todos, espera sentada en una silla con cojín a que le llamen para actuar.

Actriz de teatro en su juventud, Eduardo y Juanma ficharon a Gregoria Mangas, de 82 años, en un asilo de Vitoria. "Es más difícil el cine que el teatro", asegura la abuela de la película, aunque tras cuatro jornadas de ensayos, repeticiones y tomas definitivas ha demostrado tener una paciencia infinita.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de diciembre de 1992