Los uruguayos rechazan el plan de privatizaciones de las empresas públicas

Los electores uruguayos, más de 2,3 millones estaban convocados ayer a las urnas, rechazaron en referéndum los artículos esenciales de la ley de privatización de las empresas públicas. Las primeras proyecciones y encuestas en boca de urna muestran que aproximadamente más de un 65% votó a favor del rechazo de la ley de privatizaciones, que había promovido el Gobierno del presidente Luis Alberto Lacalle y ya estaba en vigor.

El resultado significa una derrota para Lacalle y su Gobierno. Los defensores de la ley de privatizaciones habían planteado el referéndum de ayer como la ocasión para dar un "no al comunismo" y un "no al engaño de los que llamaron pirata al inversor extranjero".Tan sólo media hora después del cierre de las urnas, a las 20.00 hora local (23.00 en España), los partidarios del rechazo a la ley de privatizaciones invadieron las calles del centro de Montevideo para celebrar su victoria.

En nombre de la Comisión de Defensa del Patrimonio Nacional, los opositores a la privatización, se pronunció Delia Dalmás, presidenta del sindicato de la empresa pública de telecomunicaciones (Antel). La privatización de esta compañía, que produce beneficios y no parece que su funcionamiento sea tan catastrófico como otras similares en manos del Estado, fue una de las cuestiones que despertaron más polémica.

La declaración de los opositores constató que el resultado no sólo significa la anulación de los artículos impugnados de la ley, sino "un anhelo de auténtica reforma del Estado y un deseo de cambios profundos en el rumbo de la política económica y social del Gobierno".

El ex presidente Julio María Sanguinetti, expuso en una conferencia de prensa la necesidad de aprovechar la ocasión para iniciar un gran movimiento de reforma del Estado y del sistema político en Uruguay. En el momento de cerrar esta edición se esperaba un mensaje del presidente Luis Alberto Lacalle al país.

El referéndum de ayer es una piedra de toque, un veredicto popular sin precedente en América Latina, sobre un plan de privatización y venta de las empresas públicas como los que se están aplicando en casi todos los países de la región.

Malas experiencias

A lo largo de la campaña, los opositores al programa de privatización advirtieron sobre las malas experiencias de esta política en países vecinos, sobre todo Argentina. La empresa Aerolíneas Argentinas, participada por Iberia, no deja un sólo día de provocar escandalosos titulares sobre fallos y deficiencias y estas informaciones se siguen con atención en Uruguay.En esencia, los electores uruguayos decidieron sobre la suerte de cinco engorrosos artículos de la ley de privatización. Para complicar más la cuestión, los partidarios de rechazar la ley tuvieron que votar sí y los que estaban a favor, no. Además, los votos en blanco se contabilizaron como favorables a la ley. La justicia electoral resolvió: "El voto en blanco se considerará voto por no

El diario izquierdista La República apareció ayer con una primera página llena de azul y blanco, los colores de la bandera nacional, y un escandaloso titular: "Uruguayos, el mundo nos mira". Un antetítulo justificaba el motivo: "Por primera vez en la vertiginosa historia contemporánea, un pueblo decide por sí mismo sobre la privatización de su propio patrimonio nacional".

En el referéndum de ayer estaba en juego mucho más que el rechazo a la ley de privatización. Se entremezclaba en la decisión del electorado un cierto carácter de plebiscito sobre la gestión del presidente Lacalle. Además, la alianza a favor y en contra de la ley metieron en una misma cama a extraños compañeros de viaje. Ésto indica la fragilidad de la base ideológica en los tradicionales partidos uruguayos, blancos y colorados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 13 de diciembre de 1992.

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