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El derroche de los visitantes

No todos los visitantes terminan su recorrido museístico en las tiendas, pero sí muchos de ellos. La tienda del Museo del Prado, con una superficie de 180 metros cuadrados, tiene un volumen anual de ventas de unos 400 millones de pesetas, según datos facilitados por el presidente de Aldeasa, Luis García de Blas, aunque él cree que con una superficie más adecuada se podrían alcanzar los 1.000 millones de pesetas. Según el estudio realizado por Aldeasa, la media de ventas por visitantes del Prado se sitúa en 250 pesetas, en el Reina Sofía se alcanzan las 418, y en el Museo Dalí, 176, mientras que en el Metropolitan de Nueva York es de 1,4 dólares (unas 150 pesetas). La fórmula de reparto de beneficios obtenidos por la tienda del Prado tiene que ser elegida por la comisión mixta que forman, a partes iguales, representantes del museo y de Aldeasa, y que puede oscilar entre un canon de ventas o compartirlos al 50%. La Fundación Miró de Barcelona hizo una facturación en tienda en 1991 de 100 millones de pesetas, cuyos beneficios brutos, sin imputar gastos de personal, suponen, según la subdirectora de la institución, Dolors Ricart, un 14% del presupuesto total de la fundación. Cifras más discretas mueven en la Fundación Tápies de Barcelona, cuya tienda está gestionada por la sociedad Organización Kultural de Barcelona. En 1991 se hizo una facturación de 20 millones de pesetas, y para este año esperan alcanzar los 25 millones. Sin embargo, aunque él índice de visitantes es bastante menor que en los otros dos museos más importantes de la capital catalana (el Museo Picasso y la Fundación Miró), la media de ventas por visita se sitúa en 500 pesetas. Un público más elitista y en su mayoría extranjero -casi el 80%- explican esta cifra, según el director de la sociedad, Manuel Peiró.

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La "juventud" del Thyssen

En cuanto al Museo Thyssen, de Madrid, los cálculos que se han hecho es que la contribución de las ventas de la tienda a los ingresos del museo llegue al 15%. "Al ser una fundación privada, queremos que la tienda, con productos de cierta calidad que sean reflejo de la imagen de la colección, sea una fuente de ingresos", dice el director gerente del museo, Julián León.

Dada la juventud del Museo Thyssen -abrió sus puertas el 10 de octubre-, sus responsables no quieren aventurar cifras económicas, aunque los cálculos realizados con anterioridad a la inauguración del museo de que el catálogo fuera adquirido por unas 15 personas de cada 1.000 visitantes y de que el gasto medio por visitante fuera de 100 pesetas se han superado con creces. "Somos conscientes de que acabamos de abrir", dice Julián León, "y de que esas cifras no pueden ser consideradas como media global. Tendremos que esperar un tiempo".

La oferta de Thyssen se irá ampliando poco a poco y para Navidades tienen previsto vender un pañuelo con El fumador, de Juan Gris, cuadro de la colección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de diciembre de 1992