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Cineastas cubanos critican la revolución en la obra teatral "La mujer impenetrable"

Desnudo ante la burocracia y prisionero de las invisibles pero aplastantes redes sociales del régimen socialista; así aparece el actor cubano Jorge Álvarez en La mujer impenetrable. La obra teatral, basada en un relato del escritor Reynaldo González, en la actualidad director de la Cinemateca de Cuba, fue estrenada el pasado fin de semana en La Habana, "en saludo" al XIV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, y es una crítica abierta y ácida a muchas de las verdades absolutas que rigen hoy la sociedad cubana, con burlas a símbolos patrios hasta hace muy poco intocables.El proceso de rectificación de errores creado a mediados de la década pasada por el presidente Fidel Castro; el milagroso Plan Alimentario, que concentra los esfuerzos de las autoridades de la isla como solución milagrosa al desabastecimiento y la escasez de comida que atraviesa el país; la doble moral; la burocracia tropical... Una a una van siendo deshuesadas a lo largo de 70 minutos las realidades más densas que afectan hoy a los cubanos.

"Me declaro inútil frente a la cuadratura de estos cuestionarios", dice el protagonista y único actor de la obra, un humilde obrero del interior que, apasionado por el cine, aspira a una plaza de jefe de archivos en el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

La mujer impenetrable fue un éxito absoluto. Abarrotada, la sala Covarrubias del Teatro Nacional, a un costado de la plaza de la Revolución y a menos de cien metros del comité central del partido comunista, estalló en aplausos.

"¿Será tolerado este desafío?", exclamó a la salida uno de los asistentes al estreno. Y más cuando sus autores intelectuales [Reynaldo González, conocido en España por su obra La fiesta de los tiburones, publicada en Alfaguara, y Orlando Rojas, director de cine y de teatro y presidente del jurado de Ficción de este XIV Festival de Cine] son dos miembros destacados del ICAIC?".

La respuesta llegó muy pronto. Nada más concluir la obra, Alfredo Guevara, presidente del ICAIC y miembro del Comité Central del PCC, dijo a este diario: "Si me preguntas qué me ha parecido la obra, te diré que sí y no. Sí, porque está muy bien montada y concebida, y no porque toca determinados principios de una forma que yo no puedo admitir".

Sin embargo, pese a su desacuerdo, la obra se volvió a representar al día siguiente -cosa que muchos dudaron-, y lo hará de nuevo el día 13.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de diciembre de 1992