El PNV propuso un "Gobierno nacionafista" a Herri Batasuna a cambio de romper con ETA

Dirigentes del Partido Nacionalista Vasco propusieron a Herri Batasuna "una amplia alianza" para el día en que ETA desaparezca, que incluía la formación de "una mayoría de gobierno nacionalista". Esta posibilidad surgió en la mesa de conversaciones FIB-PNV, que estuvo abierta durante los pasados meses de junio y julio, en la que delegados de ambos partidos se vieron las caras por espacio de 60 horas. Los representantes de FIB no recogieron el guante y siguieron hablando de la autodeterminación como "exigencia ineludible" y de continuar con ETA, como pasos previos a cualquier otra fase.

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Un documento entregado por el PNV a HB en la sesión final, el 29 de julio, introduce la cautela de que "el sector no nacionalista de la sociedad vasca deberá ser tenido en cuenta" para "conseguir el mayor grado de respaldo popular" al proceso. También recordaba la necesidad de procedimientos democráticos para "acelerar la construcción de la nación vasca" y aseguraba, al tiempo, que el PNV no persigue la división en el "Movimiento de Liberación Nacional Vasco".Así lo han confirmado varias personas que se sentaron en la mesa que en 10 sesiones -ocho oficiales y dos técnicas- reunió a Joseba Egibar, Juan María Ollora y Gorka Agirre, por el PNV; con Floren Aoiz, Jon Idígoras e Íñigo Iruin, de HB.

¿Qué pretende el partido presidido por Xabier Arzalluz? Su objetivo inmediato en las conversaciones era crear condiciones favorables para la renuncia a la lucha armada. De eso no quedó ninguna duda en la mesa de conversaciones, ni tampoco en el Ministerio del Interior. Además, el PNV excluyó reivindicaciones como "la independencia" o la reforma de la Constitución y del estatuto de autonomía."Sin pistolas"

Pero también coinciden los informadores de uno y otro lado en que la estrategia de fondo expuesta por el PNV consiste en conseguir para Euskadi "las mismas competencias que las de Bélgica" en la Europa del año 2000, a partir del marco institucional vigente en España. "Romper el marco, pero sin pistolas", fue una de las afirmaciones textuales de la delegación nacionalista en el debate con los representantes de la izquierda abertzale.

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Algunos de estos temas aparecen reflejados en las actas de HB sobre cada sesión. "Comienzan ellos [el PNV] situándose tras un modelo de cierre, o sea, sin lucha armada y con un clima de normalización", se lee en la del 22 de julio. "En esa fase, ellos creen que la clave sería el respeto al juego democrático y la renuncia a todo tipo de imposiciones -nada de tipo Bosnia- Habría que construir una nueva coalición de gobierno, una mayoría de gobierno nacionalista en base a un acuerdo entre partidos".

Y agrega: "Este proceso podría acabar en un plebiscito. Antes habría que contrastar científicamente para lanzarse con seguridad de ganar. En este sentido sería clave el apoyo internacional, por parte de las internacionales de cada partido, y desde el propio Gobierno [vasco] y sería necesario el apoyo de Alemania y Estados Unidos. Para todo ello es condición inexcusable una situación de paz".

"Otra clave", continúa, "sería un tejido económico potente con niveles de independencia económica con respecto al Estado y con medios de intercambio internacional para poder hacer frente a posibles boicoteos y garantizar repercusiones socioeconómicas negativas en el nivel de vida. Eso generaría desafección. Con la General Motors, por ejemplo, aquí funcionando y ganando dinero es más fácil esa opción abertzale. El apoyo de algún lobby sería más fácil. Sin un apoyo social mayoritario con garantías no se puede comenzar. Para ello habría que estar en torno al 75% u 80% de la población".

"Ante estas situaciones, los catalanes, por un lado, están mejor preparados, pero, por otro, no tienen modelo de financiación y por ello tienen el techo de cristal. No tienen sistema fiscal completo", explica.

"Nosotros [HB] a todo esto planteamos que podemos compartir esa idea en general para una segunda fase. La fase posterior a un acuerdo político que garantice el derecho a la autodeterminación, pero no antes. En esa segunda fase sería clave aunar fuerzas y presionar a Madrid a nivel internacional, pero no hay que engañarse; la clave de la normalización son los contenidos. Planteamos que por mucha presión social, si no está reconocido el derecho a la autodeterminación no hay proceso plebiscitario que valga".

"Ellos [el PNV] dicen en plan descalificador: 'Más de lo mismo', y nos plantean el tema de la lucha armada en esa fase. Les recordamos que nosotros tenemos nuestra propia opinión y también les comentamos lo que ETA ha venido diciendo: que se relegaría a una posición de garante en cuanto a la actividad armada. Nosotros sí afirmamos que no estamos porque ETA desaparezca. Una cosa es la práctica de la lucha armada y otra cosa ETA como realidad política".

Uno de los negociadores del PNV ha explicado: "Estarnos muy molestos por el uso que HB ha hecho de lo manifestado en la mesa. Desde nuestro punto de vista, se puede llegar a la plena soberanía por un proceso gradual de asunción de nuevas competencias, dentro del marco constitucional actual, o bien por la negociación de una situación como la de Puerto Rico con los EE UU o Quebec respecto a Canadá. El mapa de Europa está abierto. Lo que no hemos explicitado es el procedimiento a emplear, y no vamos a hacerlo hasta que se cumpla el propósito que nos hemos impuesto de desencadenar una dinámica pacificadora y acabar con el uso de la violencia con fines políticos".

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