El chantaje de Guinea
EL RÁPIDO indulto concedido anoche "sino por el presidente Obiang, apenas unas horas después de dictar una sentencia monstruosa contra dos ciudadanos españoles, no repara el vicio de origen que pervierte las relaciones de España con Guinea Ecuatorial, que se caracterizan por ser una concatenación de chantajes provenientes de Malabo a los que se contesta desde Madrid con cesiones que terminan por ser inevitables, dado que un régimen democrático no puede retribuir a una dictadura con la misma moneda que recibe de ella.Los tiranos como Teodoro Obiang mezclan la paranoia (ven en todos los lados conspiraciones para derrocarles) con la codicia (buscan cualquier sistema para alimentar su corruptela). La condena, ayer en Bata, de los súbditos españoles Salvador Vilarrasa y Santiago Hanna a una pena insoportable -12 años- y una multa impagable -100 millones- por delitos que todos, empezando por el propio Obiang, saben ridículos es ejemplo típico de ambas cosas. En esta ocasión parece que el Gobierno español ha actuado sin la melindrosidad que ha sido norma en su trato con Malabo y ha hecho comprender al Gobierno ecuatoguineano lo que arriesga al dictar sentencias como las de ayer, sin ninguna garantía procesal.
Obiang necesita dinero para sus gastos personales -ahora que escapan de su control los fondos enviados por España para fines humanitarios-, y podría ocurrir, una vez más, que el indulto a Vilarrasa y Hanna haya sido el resultado de algún nuevo chantaje al Gobierno español. Madrid no debe olvidar que si la acción humanitaria explica a veces algunas concesiones, el objetivo de la acción política sobre Guinea debe ser el respeto de los derechos humanos y, al final, el establecimiento de la democracia. Teodoro Obiang es un felón cruel y corrupto, y por mucho que haya indultado con rapidez a los dos españoles condenados, es hora de que el Gobierno español le trate como tal.
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