La odisea del ruido
El Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid no se llenó, pero el ambiente dejó bien claro de qué trataba la noche. Salvador subió al escenario para abrir el espectáculo, y su guitarra, junto a bajo y batería, realizó el paseo más jugoso. Su capacidad técnica mereció los respetos del público que, a pesar de interesarse por este músico, esperaba impacientemente la salida de los reyes del metal.Manowar viene desde Estados Unidos y trae una manera de estar sobre el escenario cercana al show de poses y posturas típicas de este tipo de música, donde la apología de la dureza es su principal discurso. Manowar utiliza cualquier recurso técnico para crear efectos de resistencia y poder: el batería realizó un solo donde la mitad del sonido provenía de la mesa de mezclas; el vocalista se marcó un largo e intenso grito donde la mitad del sonido era pregrabado. Manowar jugó con la mentira pretendiendo que fuera verdad.
Manowar y Salvador
Eric Adams (voz), D. Shakle (guitarra), Joey DeMaio (bajo), Rhino (batería). Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid. Precio: 2.500 pesetas. Madrid, 27 de noviembre.
La banda no aprovechó la intensidad que consiguió en algunos momentos, cortando el ritmo con largas charlas en inglés. Fue un concierto denso, que Manowar terminó igual que empezó, demostrando que la principal odisea de la que son capaces es la de generar ruido.


























































