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Tribuna:

Un mercado único del seguro

A diferencia del sector bancario, el proceso de reconversión de la industria del seguro en Europa ha sido lento y se ha abordado mediante fusiones y adquisiciones, según señala el autor. Asimismo, entiende no se ha estudiado detenidamente el impacto de este sector en el nuevo mercado único europeo.

A diferencia de lo ocurrido en el sector bancario, el proceso de integración de la industria europea del seguro ha sido hasta ahora muy lento y se está realizando, principalmente, mediante una estrategia de fusiones y adquisiciones (entre las empresas de los países del norte de la CE) que se ha ido intensificando a medida que se acercaba el 92. La tercera directiva no vida del pasado 18 de junio constituye un avance decisivo hacia el mercado único del seguro, aunque es posible que sea necesaria una política de competencia fuerte para que los beneficios del mismo no se que den sólo en las empresas, sino que lleguen también a los consumidores.A diferencia de lo que ha ocurrido con el sistema bancario, el impacto del mercado único sobre el sector del seguro apenas ha sido estudiado, a pesar del enorme peso del sector en el conjunto de las economías europeas. La industria europea del seguro re presenta el 5% del PIB de la CE, y aproximadamente un tercio de los seguros mundiales está sucrito de acuerdo con las reglas de la Comunidad Europea, si tenemos en cuenta los países que forman el espacio económico europeo. La influencia del sector va más allá de estas cifras si consideramos su peso dentro de la riqueza financiera de los países, así como el proceso de toma de decisiones económicas y como inversores institucionales. El mercado único del seguro debería propiciar, por el lado de la demanda, precios más reducidos y una elección más amplia de productos para los consumidores; mientras que, por el lado de la oferta, debería permitir a las empresas del sector la obtención de economías de escala y de alcance que se derivan tanto del mayor tamaño del mercado como de su regulación. Para alcanzar dicho mercado único, la Comisión Europea ha seguido el mismo enfoque que el utilizado para el sector bancario, es decir, armonización de reglas prudenciales, reconocimiento mutuo de dichas reglas y licencias, y control del país de origen para la actividad global de la compañía. Sin embargo, el progreso en la consecución del mercado único del seguro ha sido mucho más modesto.

La industria europea del seguro está caracterizada por una notable segmentación, su proceso de integración es muy lento y se está realizando, fundamentalmente, por medio de las fusiones y adquisiciones entre países de la CE. La fragmentación del mercado es tan elevada que no es posible realizar un análisis económico riguroso sin desagregar los distintos tipos de productos (vida y daños, grandes riesgos, riesgos de masas) y de consumidores (individuales, empresas pequeñas, multinacionales). En el sector de daños y, en particular, en los grandes riesgos, sí que ha tenido lugar una mayor integración por medio, fundamentalmente, de la penetración exterior. En el sector vida, por el contrario, las diferencias en el tratamiento fiscal y la expansión en el mercado doméstico parecen haber impedido una mayor integración.

Dos modelos

En cualquier caso, los mercados europeos del seguro han seguido básicamente dos modelos de comportamiento diferentes: el modelo llamado marítimo, desregularizado y de libre mercado, que ha ofrecido precios competitivos e innovaciones en los productos; y el modelo alpino, muy reglamentado, con un grado elevado de estabilidad, precios superiores y menores posibilidades de elección para los consumidores. En los últimos años, la industria europea del seguro ha estado ganando cuotas de mercado, tanto en el sector vida como no vida, a expensas de Estados Unidos y Japón. En 1989, la CE controlaba en torno al 22% del mercado mundial de seguros vida y el 26,5% de seguros no vida (véase gráfico l).

Sin embargo, los mercados europeos, además de ser muy diversos, están todavía muy lejos de alcanzar el grado de madurez de los mercados norteamericano, japonés o suizo. Ello es debido en parte al distinto grado de desarrollo del Estado de bienestar en estos últimos y en la CE. No obstante, tanto la reducida densidad al seguro como la baja propensión al mismo en los países de la CE (véanse gráficos 2 y 3) nos indican claramente que el potencial de crecimiento del mercado es aún significativo en la CE. Ello es especialmente cierto en aquellos países mediterráneos que, como Italia, España o Portugal, se encuentran infraasegurados. La actividad de fusiones compras entre los distintos pases de la CE se ha ido intensificando según se acercaba 1992 con el fin de alcanzar posición de fuerza. La mayor parte de las concentraciones de empresas ha tenido lugar desde los países del norte del CE hacia esos mismos países del norte y desde los países del sur hacia los de sur. Sólo en tercer lugar se han desarrollado las fusiones y adquisiciones desde países del norte de la CE hacia los del sur (véase el cuadro 1). La estrategia de fusiones y adquisiciones desde países del norte de la CE hacia los del sur (véase el cuadro l). La estrategia de fusiones y adquisiciones ha debilitado la base financiera de algunas empresas del sector y, si persiste, podría limitar su capacidad para reducir los precios al no estar dispuestas a comprimir el margen de beneficios.

Por el momento la mayor regulación de los mercados del seguro en la CE no parece haber ampliado la oferta de servicios y/o reducido los precios, sino tan sólo un cambio en los derechos de propiedad y un reforzamiento de los oligopolios domésticos. En el futuro, la industria europea del seguro puede evolucionar hacia un oligopolio de carácter paneuropeo resultado de fusiones y adquisiciones entre algunas de las principales empresas. Otra posible evolución en que (si alguno de estos gigante, europeos llega a ser demasiado grande para ser gestionado eficientemente) dichas amalgamaciones se dividan y subcontrater las distintas funciones de la empresa. En cualquier caso, e avance hacia el mercado único del seguro, hasta ahora modesto va a recibir un fuerte impulso después de haberse aprobado la tercera directiva no vida el pasado 18 de junio y tras la previsible aprobación, antes de fin de año de la tercera directiva vida. Ante la actual situación de fragilidad financiera de las empresas europeas de seguro, no está claro s el mercado único del seguro inducirá una reducción en los costes y (suponiendo invariables los márgenes de beneficios) en los precios de las primas o, por el contrario, si se mantendrán los niveles actuales de precios.

es funcionario de la Dirección General de Asuntos Económicos y Financieros de la Comisión Europea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de noviembre de 1992

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