GUERRA EN LOS BALCANES

Una patrulla de la Legión sale indemne de su bautismo de fuego en Bosnia

ENVIADO ESPECIAL Una patrulla de la Legión -integrada por 70 hombres y 12 vehículos- salió indemne de su bautismo de fuego en Bosnia, donde se está desplegando en misión humanitaria y bajo bandera de la ONU. Un proyectil, aparentemente de mortero, cayó a sólo 10 metros de una ambulancia blindada que recibió una lluvia de cascotes y barro. No hubo heridos. La patrulla atravesó ayer la zona de Mostar, escenario en los últimos días de intensos combates, pese a los esporádicos disparos de artillería que resonaban en la carretera y los intentos de la milicia croata para que desistiera.La expedición empleó ocho horas en recorrer los 250 kilómetros que separan el cuartel general de la Agrupación Málaga, instalado en Split, de la ciudad de Jablanica, a 80 kilómetros de Sarajevo.

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"Ahora tenemos la prueba de que hay inseguridad", dice García Vargas

El ministro de Defensa, Julián García Vargas, declaró ayer que el incidente confirma sus temores sobre el peligro de la misión y advirtió: "Piensen qué podrán hacer las tropas irregulares, o quien haya sido, cuando circule un convoy de decenas de camiones".

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"Si hubieran querido, nos habrían dado", señaló el jefe de la patrulla española tras el incidente

Viene de la primera página El recorrido por la zona de Mostar estuvo acompañado por el retumbar de los disparos que, desde las montañas que cierran por la parte occidental el valle del río Neretva, efectuaba la artillería serbia y la respuesta de los defensores croatas de la ciudad. Un proyectil, posiblemente de mortero, cayó a sólo 10 metros de la ambulancia blindada de la cara vana de la Legión, que recibió una lluvia de cascotes y barro sin que se produjeran daños personales.El jefe de la patrulla, el teniente coronel Alfonso Armada, restó importancia al incidente, sobre cuya autoría no se quiso pronunciar y expresó su convencimiento de que la caída del proyectil junto a la caravana, no se produjo "a propósito". "Si hubieran querido atacarnos, nos habrían dado, ya que éramos un blanco muy fácil", declaró a la llegada a la localidad de Jablanica, donde en breve va a instalarse un campamento avanzado para una compañía de la Legión.

El comandante Leiva, responsable de la ambulancia, quien tuvo que cambiar su uniforme cubierto de barro tras la explosión, señaló que sólo le preocupó "la posibilidad de que hubiera heridos si esto se generalizaba". Un legionario que iba a bordo del mismo vehículo admitió haber sentido temor. "Pero no entonces", manifestó, "sino luego, al pensar lo que podía haber pasado". Otro cabo del convoy comunicó a través de la radio a los demás miembros de la expedición que había sentido cómo pasaba una granada prácticamente por delante de él.

El grueso del destacamento -es decir, 10 vehículos a los que posteriormente se unieron otros cinco- partió de la base de las tropas españolas de Divulje, en las afueras de la ciudad costera de Split, a las 5.20 de la mañana. Las tres primeras horas de viaje se emplearon en cubrir, siguiendo por la carretera que serpentea por la costa dálmata, los más de 150 kilómetros que separan el cuartel general español de la frontera de Bosnia-Herzegovina, donde deberá comenzar su misión de escolta a los convoyes humanitarios.

Escenas de bienvenida

Los blindados españoles, pintados de blanco y con la bandera azul de las Naciones Unidas, congregaron en la fronteriza localidad de Metkovik a un buen número de curiosos, especialmente niños, que se arremolinaban en tomo a los legionarios para saludarles y preguntarles qué venían a hacer. Las escenas de curiosidad y bienvenida se repitieron durante los primeros kilómetros de trayecto en el interior de la región de Bosnia-Herzegovina, donde se apreciaban los desastres de la guerra a medida que se remontaba el curso del río Neretva.

En los alrededores de Caplijna, bombardeada hace tres días, estaban destruidas la mayoría de las casas y las demás parecían deshabitadas. En los arcenes de la carretera había numerosos coches calcinados y las señales de tráfico estaban agujereadas por los impactos. Conforme la caravana se acercaba a Mostar desaparecía cualquier rastro de población civil y los únicos vehículos que circulaban iban ocupados por militares del Consejo de Defensa Croata (HVO).

El intenso tráfico habitual en esa carretera, situada entre las defensas croatas y la artillería serbia, se desvía ahora por una infernal pista de montaña atestada de turismos, camiones, autobuses y también por los convoyes de ayuda humanitaria que deberán escoltar los soldados españoles.

Sobre las 10.30, la caravana española llegó al control de Mostar, que había sido atacada 10 minutos antes con katiuskas (lanzacohetes múltiples) por los serbios, según los guardias croatas. La expedición, aseguraron, debía darse la vuelta, pues en ese momento. se estaban produciendo violentos combates en los siguientes ocho kilómetros de carretera.

El teniente coronel Armada contactó por radio con el máximo jefe de la Agrupación Málaga, coronel Zorzo, quien ordenó: "Se compruebe existencia real de combates" y "si se comprueban los combates, se vuelva por Grude [localidad del interior]".

Un Vehículo de Exploración de Caballería (VEC), equipado con un cañón de 25 milímetros, y dos Blindados Medios sobre Ruedas BMR), dotados con ametralladoras, se adelantaron lentamente hacia el área de los hipotéticos combates, pero sólo encontraron las mismas detonaciones de artillería que venían acompañando al destacamento desde su entrada en el valle y un control croata al mando de un oficial especialmente nervioso, que obligó a los periodistas a subir a sus vehículos con un disparo al aire.

La caravana se puso en marcha, a pesar de los consejos de los militares croatas, escasamente entusiasmados por ver a los cascos azules españoles en su zona de influencia y a las 13.20 llegó a su destino, Jablanica. Allí ha pasado esta noche la mayor parte de la patrulla, salvo cuatro vehículos que se adelantaron a Kiseljak, cuartel general de la ONU en Bosnia, y otros tres que quedaron en Metkovick.

"Reconocimiento normal"

A lo largo del trayecto de ayer, los responsables de la Agrupación Málaga de la Legión pudieron comprobar el recorrido por el que escoltarán a los convoyes humanitarios a partir de la semana que viene. Asimismo los mandos militares pudieron estudiar la forma de garantizar las comunicaciones entre las caravanas y la base en los diferentes tramos del accidentado recorrido y evaluar la resistencia de los puentes destrozados, que han sido precariamente reconstruidos, al paso de vehículos pesados de la expedición española.

Al cruzar uno de dichos puentes pinchó una rueda de un BMR, lo que el comandante Gallardo consideró ayer como el único hecho reseñable de "un reconocimiento normal, sin ningún problema".

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Sobre la firma

Miguel González

Responsable de la información sobre diplomacia y política de defensa, Casa del Rey y Vox en EL PAÍS. Licenciado en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) en 1982. Trabajó también en El Noticiero Universal, La Vanguardia y El Periódico de Cataluña. Experto en aprender.

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