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Cartas al director

La sierra y el penal

La otra mañana iba adormilada en el autobús mirando a través de la ventanilla, rumbo a Madrid. Todo lo que veían mis ojos era idílico: el sol mezclándose. con la bruma que poco a poco se despegaba de las aguas del embalse de Santillana, Podía imaginar el sonido de las esquilas del ganado paciendo en la vastedad del campo; al fondo, las siluetas quebradas de los picos de la Pedriza parecían cobijar la magnífica austeridad del castillo de Manzanares.Era un mundo natural, lógico, maravilloso, donde todo formaba parte del orden y belleza del universo; era como el respirar de un sueño. Súbitamente desperté de mi pereza al recordar que, dentro de aproximadamente un año, toda esta perfección sería catapultada por la depredadora y anacrónica mole del penal de Soto. El alambre de espino de sus muros y las torretas de vigilancia atravesarían irreparablemente el único pulmón verde que posee Madrid: la sierra.

¿Qué explicación puede haber a esta terrible obcecación política que, oponiéndose a la voluntad de alcaldes y habitan tes de la zona, llevará adelante la construcción de la macrocárcel? Se supone que el político debe procurar el bienestar de la sociedad, preservar la riqueza natural del entorno. Moriremos poco a poco en la medida en que se vaya destruyendo lo único que realmente nos pertenece como habitantes del planeta: la tierra, el árbol, el agua.-

y 7 firmas mas.

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