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30 AÑOS DE LA MUERTE DE MARILYN MONROE

Perlas negras

La gracia más conocida de Marilyn dice: "¿Qué me pongo para dormir? Unas gotas de Chanel 5". Pero es más de ella la réplica sonriente a una violentísima bronca de John Huston ("iTraedme un rifle, que me la cargo!", llegó a gritar el viejo cineasta) tras un retraso de seis o siete horas en el rodaje de The Misfiys: "¿Que yo soy impuntual?", dijo ofendida. "¿No será que usted tiene demasiada prisa?".La misma ironía reaparece en las -no transcribibles, pues no hubo testigos- demoledoras burlas sexuales que tuvo que soportar el millonario coleccionista de starlets Howard Hughes el día que llevó a Marilyn a uno de sus escondrijos, y que hicieron gritar al grotesco personaje a sus gorilas: "¡Echad de aquí a esta fulana, que me pego un tiro!".

Es la zona negra y melancólica del monólogo que Marilyn mantuvo con sus innumerable interlocutores y que expresa con elocuencia su vivencia totalmente pesimista del éxito: "Lo mío tiene gracia: vivo como una ex puta, sin haber sido puta". "Cuando eres famosa, chocas con la naturaleza humana de forma casi brutal". "Un día llevé a alguien al aeropuerto y vi un cine con mi nombre en el luminoso. Aparqué el coche un poco más abajo y me dije: "Dios mío, alguien ha cometido un error". "Cuando se es famoso, la debilidad, se acentúa". "Nunca entendí bien eso de ser sex symbol. Siempre creí que los símbolos son cosas que chocan unas contra otras. Ser sex symbol te convierte en una cosa y yo detesto ser cosa". "Hollywood es un prostíbulo atestado. Aquí te pagan, 1.000 dólares por un beso y 50 céntavos por tu alma".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de agosto de 1992