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Mandela desafía a De Klerk con una huelga general de dos días en Suráfrica

El Congreso Nacional Africano (ANC), que dirige Nelson Mandela, el partido comunista y el movimiento sindical negro Cosatu han iniciado hoy un desafío en toda regla al presidente de África del Sur, Frederik de Klerk, con una huelga general de dos días. Será la primera acción de una semana de protestas para forzar al Gobierno de la minoría blanca a avanzar en la vía de las reformas institucionales y la entrega del poder a la mayoría negra.

"No habrá ganadores en esta batalla", escribía el columnista Selola Sello haciéndose eco de la tensión que rodea a la más grave protesta antigubernamental de los últimos dos años. La violencia precedió el desafío del principal grupo de oposición al apartheid. Doce personas murieron el sábado en diversos enfrentamientos ocurridos en barrios negros, siete de ellos quemados vivos por individuos que no pudieron ser identificados en un campamento al sur de Johanesburgo. La cifra de muertos se eleva ya a 23 desde el jueves, el doble de la media de las últimas semanas.De Klerk aseguró ayer que nunca será derribado por la fuerza y predijo que las protestas no harán sino añadir fuego a un incendio de violencia racial que se ha cobrado más de 6.000 vidas en los últimos dos años. "¿Huelga nacional? Es tan innecesaria...". Así rezan los anuncios pagados por el Gobierno que ayer publicaban numerosos diarios surafricanos. "Se perderán millones de rands y la confianza en la economía se erosionará. Una nueva Constitución no puede ser impuesta por la fuerza".

Fracaso del diálogo

El ANC abandonó en mayo las negociaciones multipartidarias de la Convención por tina Suráfrica Democrática (CODESA) tras bloquearse éstas al tratar el espinoso tema del poder de veto que los blancos querían hacer figurar en la futura Constitución. La situación se agravó aún más, hasta el punto de suprimirse por completo el diálogo, cuando el pasado mes de junio se perpetró la matanza de 43 simpatizantes del ANC en la barriada negra de Boipatong. Mandela acusó a la policía de complicidad en los hechos.

El portavoz de Cosatu, Neil Coleman, predijo que la huelga general será tan efectiva como el paro anti-impuestos del pasado año, que contó con el apoyo de siete millones de personas. En esta ocasión, varios grupos negros de oposición, como el zulú Inkatha y el Congreso Panafricanista (a la izquierda del ANC) han anunciado que no se sumarán a la protesta.

Los dirigentes de Inkatha, enzarzados en una sangrienta lucha tribal con el ANC, han advertido de que responderán con la violencia a cualquier intento de sus enemigos de impedir a sus simpatizantes que acudan al trabajo.

El ANC (que renunció en 1990 a su lucha armada de 30 años de duración) planea paros generalizados, ocupaciones de fábricas, sentadas ante edificios gubernamentales y manifestaciones masivas.

Un equipo de siete funcionarios de las Naciones Unidas, enviado por el secretario general, Butros Gali, ha llegado a Suráfrica para observar los acontecimientos. La pasada semana, el enviado especial de la ONU Cyrus Vance se reunió con representantes de los diversos grupos con objeto de elaborar un informe sobre la situación para el Consejo de Seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 3 de agosto de 1992

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