Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Emigrantes y vagabundos

Luis Rojas Marcos considera que su trabajo como especialista de los problemas mentales que la barrera lingüística puede provocar en los emigrantes ha contribuido, sin duda, en la decisión de su nombramiento como comisario de Salud Mental, Retrasos Mentales y Servicios contra el Alcoholismo de Nueva York.

En respuesta a la pregunta sobre si el hecho de ser hispano le ha podido favorecer políticamente en un ayuntamiento que trata de equilibrar el poder de las minorías, Rojas, conocido por los neoyorquinos como el doctor Marcos, afirma: "En una ciudad donde el 41% habla en casa una lengua distinta al inglés, donde el 28% han nacido en otro país y donde el 20% reconoce que no habla bien el inglés o no lo habla, mi trabajo con los emigrantes me ha valido cierto nivel de respeto entre los latinos".

Rojas Marcos quiere dar acceso a los servicios municipales a los emigrantes con problemas, que hasta ahora han estado más o menos marginados por sus dificultades con la lengua.

El doctor sevillano, que sabe por propia experiencia los efectos de la barrera lingüística, ha trabajado también en otros campos conflictivos de la ciudad norteamericana.

"En Nueva York existe una prevalencia de la esquizofrenia, porque, como toda gran urbe, tiene una gran tolerancia hacia las conductas aberrantes. Esta circunstancia atrae a los enfermos mentales, que tienden a congregarse en lugares en los que su comportamiento se diluye", explica.

Fue precisamente el trabajo que Luis Rojas Marcos realizó para rehabilitar al 60% de los 3.000 vagabundos que trató con un programa de asistencia iniciado en 1987, uno de los puntos que el alcalde de Nueva York, David Dinkins, destacó el pasado martes en su discurso de presentación del nuevo comisario de Salud Mental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de junio de 1992