Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rosario Flores moderniza la rumba flamenca en su primer elepé como solista

La hija de Lola Flores triunfa con 'Mi gato'

Hubo antes otros discos pero Rosario Flores se empeña en que De ley es su verdadero debú: "Antes no estaba hecha ni en la musical ni en lo personal; ahora ya puedo ir con la cabeza bien alta, éste es un pedazo de disco". Mi gato, el primer tema extraído del elepé, suena insistentemente en las radiofórmulas y fascina por sus gemidos sensuales; otras emisoras se inclinan por el balanceo brasileño de Sabor, sabor. Había expectación por verla en directo, y los primeros conciertos han sido satisfactorios.

Puede haber aparecido en una docena de películas y series de televisión pero lo de cantar es el gran reto: "En el cine no eres más que un vehículo para el director o el guionista, es en la música donde puedes expresar de verdad los sentimientos, la energía de una raza. Porque yo soy medio paya, pero me considero gitana de arriba abajo. Y eso te plantea responsabilidades con el gran arte gitano, que es el cante".Su conversación está salpicada de referencias a "el arte", a lo que significa sentirse "muy artista". Sea lo que sea, se trata de una ocupación de tiempo completo, que no deja huecos para otras cuestiones más terrenales: Rosario apenas lee periódicos, no ha votado nunca y dice que sólo se movilizaría para la defensa de la naturaleza.

El,ser hija de Lola Flores y Antonio González es algo que marca: "Desde que empiezas a andar sabes que tu destino está en las tablas. Yo tenía cinco años cuando me contrataron para hacer una película, aunque no se rodó hasta muchos años más tarde". Tiene ahora 28 años y su carrera no ha sido lineal. Se hizo mujer en la turbulenta década de los setenta y eso alteró muchos planes.

Entre dos mundos

"Yo siempre estuve entre dos mundos: el del arte, que yo vivía en mi casa, en las giras de mis padres, y también el mundo payo, yo crecí en el barrio de Salamanca. Iba a un colegio de la calle Serrano y allí me juntaba con las chicas más cafres de la clase. Escuchábamos a los Beatles y los Rolling, a Aretha Franklin y James Brown. Luego me aprendí las canciones de Carole King, James Taylor y los Eagles, de todos los discos que llevaban la hoja con las letras. No, a mis padres no les molestaba el oírme cantar en inglés. Además, yo intentaba llevar esos temas a mi terreno, pasarlos a rumba".¡Ah, la rumba flamenca, esa sabrosa, mutación gitana de los ritmos afroantillanos! Cuentan que El Pescadilla, el progenitor de la chica, fue precisamente el creador del ventilador, el elemento básico de la rumba en su versión catalana. Rosario: "Mi padre no tiene mentalidad de artista discográfico, nunca se preocupó por su carrera. Pero, lo reconozcan o no, yo sé que los Gipsy Kings o los Manolos son sus continuadores. Tengo primos en Barcelona que tocan cosas asombrosas, hacen música soul el flamenco".

Es la obsesión de Rosario: "Los artistas que más me gustan son negros, son tipos como Princel Seal, Stevie Worider, Lenny Kravitz o DJavan; unos vienen de Brasil , otros son ingleses o norteamericanos, pero yo les veo como hermanos, como gitanos que por casualidad tienen la piel más oscura que nosotros. Ellos tal vez no lo sepan pero están haciendo lo mismo que Camarón o Ketama". ¿En qué se nota? "Pues en que sus canciones encajan perfectamente en los ritmos rumberos. Y tienen los ojos brillantes, los ojos de las personas especiales tocadas por la gracia divina: abren la boca y te emborrachan de sensaciones, te conectan con la tierra y con la vida".

De ley es un disco familiar. La mayoría de los temas están firmados por Rosario y su hermano Antonio, "que es un genio aunque no haya tenido suerte como solista. Pero hay canciones basadas en ideas de mi padre, en esos ritmos totales que le salen cuando agarra una guitarra. Y mi madre también me ha ayudado con alguna letra".

¿Y la maldición de los Flores, esa tendencia a considerar a los hijos de La Faraona como personajes folclóricos sin nada nuevo que aportar? "Yo no puedo renunciar a mi familia, ha sido mi escuela. Ésa ha sido mi gran suerte, aunque entiendo que haya gente que se deje llevar por la inercia y no sea capaz de escucharme sin prejuicios. Pero siempre habrá alguien que entienda lo que estoy haciendo, que hay verdad en mi fusión de músicas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de junio de 1992