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Arzalluz acude a Serra en un momento de fuerte distanciamiento entre los nacionalistas y el PSOE

Los dirigentes del PNV Xabier Arzalluz e Iñaki Anasagasti almorzaron el viernes con el vicepresidente del Gobierno, Narcís Serra, en La Moncloa, en el curso de una ofensiva política que han iniciado los nacionalistas vascos en un momento en el que sus relaciones con los socialistas están en horas bajas. Arzalluz y Anasagasti expusieron a Serra la grave situación económica por la que atraviesa el País Vasco y su disconformidad "por los incumplimientos del Gobierno en materia de infraestructuras y por la paralización en materia autonómica".

Arzalluz pretende, en sus contactos con Serra, contar con una interlocución válida en el Gobierno. "Tenemos una dificultad de interlocución con el Gobierno porque Felipe González no tiene tiempo y nuestros contactos habituales con el PSOE son para el día a día. Serra, como coordinador del Gobierno, puede jugar ese papel de interlocutor para los temas globales del País Vasco", señalan fuentes nacionalistas. En junio del año pasado se reunieron por primera vez Arzalluz, Anasagasti y Serra.Las mismas fuentes señalaron ayer que "la reunión fue muy cordial y el vicepresidente del Gobierno se mostró muy receptivo y con un gran conocimiento de lo que se le exponía". Arzalluz y Anasagasti plantearon a Serra su preocupación por "la grave situación económica del País Vasco, de la que es un botón de muestra Acenor, y la paralización autonómica con la intención de que la traslade a Felipe González".

Los dirigentes del PNV se mostraron especialmente preocupados por lo que consideran "incumplimientos del Gobierno en materia de infraestructuras con el País Vasco, cuando se han gastado miles de millones en Sevilla y Barcelona".

La consecuencia del malestar nacionalista con los socialistas ha supuesto su voto negativo, el jueves, al decretazo -las medidas de recorte del subsidio de desempleo- en el Congreso, ante la perplejidad del PSOE. La rigidez del jefe del Grupo Parlamentario del PSOE, Eduardo Martín Toval, que no admitió ninguna enmienda nacionalista, hizo el resto. Asimismo, Arzalluz rechazó consensuar la composición del Tribunal Constitucional, ante la demanda del propio Martín Toval, en un momento en que los socialistas se encuentran con dificultades con el Partido Popular (PP).

Reunión secreta

Sólo dos semanas antes de su entrevista con Serra, el 27 de mayo, Arzalluz y Anasagasti manifestaron su distanciamiento y adelantaron su rechazo a consensuar la composición del Tribunal Constitucional a los líderes socialistas Txiki Benegas y Eduardo Martín Toval, en una reunión secreta celebrada en un hotel madrileño, a la que también acudió el secretario general de Convergència i Unió (CiU), Miquel Roca.Esta reunión era continuación de otra celebrada en abril, a la que asistió el vicesecretario general del PSOE, Alfonso Guerra. Durante la reunión, que se prolongó más de dos horas, los asistentes debatieron sobre la reforma de la ley electoral, la financiación de los partidos, el Senado y el Tribunal Constitucional.

El clima de desacuerdo entre el PNV y el PSOE se extendió al Senado, del que los socialistas buscan un acuerdo para aproximarlo a una Cámara de representación territorial. Arzalluz, en el curso de la conversación, llegó a decir: "El Senado, mejor que no exista".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 1992

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