Para asustar
Ésta es una de esas historias que se pueden contar linealmente y tendría entonces el interés que su autor le diera al cuento y al texto: el antiguo amor entre dos mujeres, casadas luego; la relativa amargura de sus maridos y su consentimiento tácito; la fantasía o los ensueños de una de ellas; el encuentro, al fin. Esto en la suposición de que la obra sea tal cosa: otros espectadores entendieron de otra manera, y algunos, nada. Tampoco hubo tantos en el estreno como para encontrar muchas más opiniones. Porque la obra no se cuenta de esa manera lineal y directa, sino por la vía del enigma, del misterio.
"Desconcierta e intriga"
Deseo
De Josep Marla Benet i Jornet. Traducción: José Sanchís Sinisterra. intérpretes: Pilar Laveaga, Ricardo Joven, Laura Plano, Marcos Agón. Vestuario, escenografía y dirección: Pilar Laveaga. Teatro de la Ribera de Zaragoza. Sala Mirador, 15 de mayo.
Pueden ocurrir dos cosas: que sea esa la voluntad del autor, la de "obra abierta"; o que no lo sea y la clave se le haya perdido en el camino. En todo caso, en las breves notas al programa donde buscamos torpemente me jores pistas -torpemente, digo porque la enjundia y el relato de una obra de teatro sólo hay que buscarlo en ella misma y su desarrollo- aparecen las palabras ,"enigmático", "zonas oscuras", "laberinto", "clima misterioso que desconcierta e intriga poderosamente a los espectadores": y parecidas. Como espectador, no siento el menor deseo de ser desconcertado. Hay otros valores a que acogerse en estos casos: los de la contemplación de la angustia, la insatisfacción, el miedo de los personajes. Solamente para ver que uno está solo. Benet i Jornet lo consigue con los elementos conocidos, recursos del teatro de misterio, la novela o el cine: el teléfono que no contesta, la lluvia, el humito que brota de la misma densidad de la acción -¿de dónde, si no?-, la situación repetida sin explicación, la noche, el descampado, el alcohol... Todo está catalogado.
Puede que el idioma, en su catalán original, tenga otra poesía, otras sugerencias y misterios verbales de categoría superior: hay que suponerlo en un autor como éste, tan admirado. En la traducción de Sanchís Sinisterra queda más bien pretencioso, y los monólogos -uno por actor- pierden su encanto, si lo tuvieron. Es más notable en un actor como Marcos Agón, que quiere poner el misterio en la prosodia, que en los otros tres: más sencillos, más directos, como la misma Pilar Laveaga, que dirige la escena y diseña los escenarios y los trajes.
Hubo pocos aplausos.


























































