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Amberes elige el arte como alternativa a la xenofobia

Será capital cultural europea en 1993

Amberes presentó ayer su proyecto como capital cultural europea 1993, y los responsables resaltaron el protagonismo del arte como alternativa contra la xenofobia en esta ciudad de 465.000 habitantes, de imagen más industrial que cultural, segundo puerto de Europa, segundo complejo petroquímico del mundo y sede del 55% del comercio mundial de diamantes.

El esbozo de programación propone un suculento menú de historiografía, restauraciones, ópera, danza, teatro, plástica, música, urbanismo, artes audiovisuales, literatura, moda, orfebrería y animación, pero tendrá que imponerse a obstáculos de orden político. El 25% de los ciudadanos votó en noviembre al Vlamsblock, partido nacionalista flamenco de indudable xenofobia.La ciudad es gastronómicamente cosmopolita -de los 2.500 bares y restaurantes, la mayoría de, los del centro son italianos, turcos, árabes, griegos, chinos, e incluso los hay filipinios o caboverdianos-, pero la tolerancia histórica de una ciudad que fue calvinista o católica según soplaran los vientos ya no está tan clara: el racismo contra turcos y marroquíes, los últimos en llegar, es cotidiano.

"En 1987, cuando presentamos la candidatura a la capitalidad cultural", dice el alcalde Hubert Cools, "no se preveía esa subida de la ultraderecha. Ahora vemos que no es un fenómeno local, sino europeo. No existen recetas contra eso, a no ser luchar contra el provincialismo y la intolerancia". La capitalidad cultural podría ser un buen pretexto para que el Vlamsblock convoque manifestaciones xenófobas y antivalonas, y el alcalde tendrá que decidir si las permite. "Esperemos que no ocurra", torea la cuestión, "porque prohibir manifestaciones tiene consecuencias. Lo que nos interesa es que 1993 sea un legado para el futuro de Amberes. Se dice que la política separa a las gentes y que la cultura las une. Confío en ello".

El intendente Eric Antonis es el brazo ejecutivo de Amberes 93: "Nuestro logotipo reza Antwerpen 93, en flamenco, porque lo pidió la Comunidad de Flandes, y puede leerse como Artwerpen, porque será una Fiesta de los artistas".

"Madrid no tiene líneas claras"

Antonis pasa revista a las ocho anteriores capitales culturales europeas y encuentra un modelo en Glasgow 90: Atenas, Florencia, Amsterdam, Berlín, París, eran metrópolis incontestables. Pero Glasgow, como Amberes, tenía una imagen de ciudad más industrial que cultural y, sin embargo, fue un éxito e invirtió para el futuro. Ése es nuestro sueño, a través del arte". ¿Y qué tal Madrid como ejemplo? Antonis es diplomático: "Madrid tenía derecho a su capitalidad cultural en un año tan señalado para España como el 92. Creo que no tiene aún líneas claras de programación y, por tanto, es difícil ahora mismo hacer balance".Un tercio del presupuesto municipal de Amberes se va en pagar deudas. De ahí que la capitalidad cultural se contemple como una oportunidad de revitalización. "Tenemos un presupuesto de 900 millones de francos belgas (unos 3.000 millones de pesetas)", dice Maurice Velge, que dejó la presidencia de la Federación Portuaria para hacerse cargo del Consejo de Administración de Amberes 93.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de mayo de 1992