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La cultura monolítica europea ha dejado de existir, según el escultor Anish Kapoor

El artista británico de origen indio expone en Madrid sus últimas obras

Anish Kapoor (Bombay, 1954) es uno de los escultores británicos más reconocidos internacionalmente. El año pasado, el Centro de Arte Reina Sofía le dedicó una exposición retrospectiva, acaba de instalar una de sus obras en la Expo de Sevilla y el martes inaugura una muestra con algunas piezas recientes en la galería Soledad Lorenzo, de Madrid (Orfila, 5). Un artista que surge de un cruce de culturas y que considera que debe dejar de hablarse definitivamente de una cultura y un arte monolítico europeo.

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De padre indio y madre judía, Anish Kapoor se crió con una nanny cristiana y entre sirvientes musulmanes y budistas. Nació en Bombay y reside desde los 19 años en Londres. Está considerado como uno de los artistas británicos e internacionales más importantes de la escena actual. Sus obras están cargadas por su compleja biografía cultural y él se niega a darle demasiada importancia a su origen indio como determinante del carácter de sus obras. "Vivimos hoy en un mundo donde la cultura no puede ser vista desde una sola perspectiva", afirma Kapoor. "No es posible ya hablar de la cultura monolítica europea. Hace 30 años todavía se podía, aunque entonces ya era dudoso. Quizá hace 100 años fuera así. Hoy hay entre 30 y 40 millones de personas de origen no europeo que viven y trabajan en Europa. Yo soy indio, y eso es muy importante para mí. Lo que sale de mi consciencia es muy indio, pero ver lo que hago sólo desde la perspectiva de mi hinduismo es un error".

Las obras de Anish Kapoor tienen referencias al cuerpo y al cosmos, al vacío, a la muerte y al origen de la vida y el arte. Los comentarios sobre su obra suelen terminar por convertirse en breves tratados de filosofía. Parece que hiciera falta una interpretación esotérica de su obra para acercarse a ella, pero el artista dice que preferiría prescindir de tanta especulación. "Hay algo que le pasa a muchos artistas, y es que existe la historia de Anish Kapoor, que es un tipo de historia, en realidad, irrelevante. Lo que importa es la experiencia ante la obra de arte. Lo esotérico, si es que significa algo, vendría a ser el lenguaje que se usa para hablar de las cosas espirituales, psicológicas, emocionales, en suma, sobre la vida, lo que ponemos al fondo de nuestro subconsciente. Eso es todo. Pero no se trata de un cuerpo de conocimiento escondido, secreto o misterioso. Eso no me interesa".

Pensar, sentir

"Pero, ¿por qué he elegido hacer escultura? La escultura es algo que está aquí, como nosotros. Es física. Vive en el mundo real, en el mundo físico. Y tiene el potencial y la posibilidad -como todo el arte- de referirse a cosas, de establecer un diálogo con cosas que no tienen necesariamente una presencia física. Cosas que tienen que ver con la atmósfera, con la memoria, con la espiritualidad. Todo ello es parte de lo que somos". "Pienso que hay dos tipos de artistas actualmente", continúa Kapoor. "Los primeros son aquellos que están comprometidos con cierto lenguaje artístico como única esfera de referencias. Yo no estoy muy interesado en eso, aunque uno no puede prescindir completamente de ese diálogo. Y, por otro lado, hay artistas que tratan asuntos como el de la consciencia humana: pensar, sentir, ser. Creo que ése es el tipo de artista que soy y con lo que estoy comprometido. Y es algo muy complejo, porque la consciencia es un campo muy amplio y complicado. Me sucede cuando uso el lenguaje para hablar de cosas que tal vez el arte dice de modo más directo". Hay dos ejes sobre los que gira su obra: el momento o la situación en el origen del arte, la vida, el ser, y el punto de conexión entre el cuerpo y el espíritu.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de abril de 1992