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El 33% de los barceloneses no desea un vecino magrebí

C. P.El 32,7% de los habitantes de Barcelona no querría tener como vecino a un magrebí un 30,8%, a un gitano; un 17,7%, a un árabe, y un 5,3%, a ningún extranjero, según un informe sobre la actitud de los barceloneses respecto a los inmigrantes procedentes de otras culturas elaborado para el área de Bienestar Social del Ayuntamiento. El casamiento de un hijo o hija con un miembro de esos colectivos le gustaría poco -o nada a un 46,8% de los encuestados, y mucho o bastante a un 27,4%.

En la concreción de qué colectivos de población no les gustarían para vincularse familiarmente destacan los gitanos (40,3%), magrebíes (36,9%), árabes (33,7%) y personas de raza negra (30,7%). Los autores del informe precisan que en todos los casos hay más respuestas positivas que negativas, excepto con los gitanos. El informe se basa en una encuesta realizada a 900 barceloneses mayores de 15 años, en mayo y junio de 199 1.Los autores del informe constatan que la opinión del barcelonés respecto a los inmigrantes extranjeros es fruto más de informaciones indirectas que de vivencias propias, ya que la población extranjera en Barcelona es muy reducida (23.329 personas, el 1,4% de la población, según el padrón de 1991). Los problemas raciales no preocupan al barcelonés, que de manera espontánea se manifiesta mayoritariamente preocupado, por este orden, por la inseguridad ciudadana, el paro y la paz en el mundo.

En la determinación de estereotipos para calificar a los inmigrantes, los encuestados asignaron, en general, más negativos que positivos, si bien con diferencias porcentuales mínimas (19,41/6 y 18,8%, respectivamente). Los colectivos a quienes se asignaron más estereotipos positivos fueron japoneses, italianos y alemanes. Los que peor imagen tienen para los barceloneses son marroquíes y franceses.

El 25% de los encuestados considera abiertamente que los inmigrantes comportan perjuicios frente a un 18% que los considera beneficiosos. La mayoría de los encuestados (65%) está de acuerdo en que sólo debería admitirse mano de obra extranjera cuando en el país no haya suficiente para cubrir los puestos de trabajo, y un 31% se declara partidario de limitar la entrada de estos inmigrantes. Más de la mitad de la población (53%) se manifiesta partidaria de que cualquier extranjero que lleve más de dos años trabajando de forma legal en Barcelona pueda votar en las elecciones municipales.

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