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Terenci Moix gana el Premio Ramón Llull con 'El sexe dels àngels'

La obra es una ácida visión de la cultura catalana de los sesenta

La novela El sexe dels àngels (El sexo de los ángeles), de Terenci Moix, fue proclamada anoche ganadora del Premio Ramón Llull de novela en catalán, convocado por Editorial Planeta y dotado con tres millones de pesetas. Con esta novela -cuya primera versión fue objeto de polémica en 1969, cuando le fue solicitada al. autor para un Premio Sant Jordi que al final fue declarado desierto- Moix ha vuelto a escribir en catalán, tras un paréntesis de más de 10 años. El sexe dels àngels fue definida por su autor: "Es la explicación de mi desencanto de la cultura catalana".

Moix, que empezó a escribir la novela ganadora hace más de 20, decidió retomarla recientemente para reescribirla y completar una visión crítica de la Barcelona de los sesenta. "Cuando decidí hace unos meses reescribir El sexe dels àngels", explicó Moix, "me planteé que si volvía a la literatura catalana me quería sacar la espina de hace 23 años, cuando no me dieron el Sant Jordi. Ganar el Llull supone sacarme la espina".

Escándalo

El motivo por el que en 1969 se le negara a Moix el Premio Sant Jordi fue el escándalo que se preveía ante una novela que cargaba contra las manipulaciones de la cultura catalana de la época. La novela se inicia con la muerte por accidente en Venecia de un joven escritor que ha triunfado en la cultura catalana y se ha pasado después a escribir en inglés. Un periodista de aquella nacionalidad viaja a Venecia para intentar reconstruir la vida del escritor y entabla una larga conversación con un catalán que estuvo exiliado en Cuba. A lo largo de esta conversación se irá dando entrada a una serie de cintas magnetofónicas en los que personajes de la cultura catalana dan su versión sobre el triunfo del escritor. "Seguro que habrá reacciones", comenta Moix, "pero me da igual. Todos los personajes de la novela son mezcla de varios personajes reales y se han de tomar como prototipos de la cultura catalana. Me es igual si hay reacciones, porque es una novela que siempre ha tenido voluntad de polémica. Viene a ser como la explicación de mi desencanto de la cultura catalana y es significativo que dejé de escribir en catalán después de acabarla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de abril de 1992