Crítica:XI FESTIVAL DE JÓVENES ORQUESTASCrítica
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Una nueva obra de Javier Darias

El encargo anual del Festival de Jóvenes Orquestas correspondió este año a Javier Darias (Alcoy, 1940), que ha respondido con una excelente partitura estrenada el viernes por la orquesta internacional compuesta por instrumentistas de todos los grupos participantes en el certamen. La dirigió Saulius Fondekis, de quien afirmó un día Karajan: "El futuro de los músicos jóvenes estará garantizado mientras existan educadores como este maestro".La asistencia a los ensayos de la obra de estreno me permitió valorar hasta qué punto acertó en el juicio el célebre director, pues no cabe adiestrar mejor, en lo técnico, lo expresivo y lo conceptual, a un grupo de músicos bisoños. Así, se impuso la claridad en la traducción de Refugium utopie, última aportación de Darias a su original catálogo y a la que se llega con facilidad después de conocer Vicmar, cuyas audiciones se multiplican en Europa.

Se trata de una hermosa abstracción sonora, en forma de tríptico, sabiamente estructurada, minuciosamente matizada en su dinámica y sus timbres y, en suma, tan interesante y valiosa como plena de belleza.

Aunque debemos esperar al próximo año para escucharla, en la presente edición del festival nació otra excelente partitura, premiada entre un grupo de considerable nivel en el concurso de composición. Es su autora la italiana Anne-Marie Turcotte (Milán, 1962), discípula de Corghi y repetidamente galardonada en su país y fuera de él. Blow-up, para clarinete y orquesta de arcos, expresa su mensaje con precisión haciendo uso de los más diversos recursos de la contemporaneidad puestos al servicio de la idea musical, tan atractiva como la esbeltez en que resuelve su condensada forma.

En la competición de instrumentistas ganó un primer premio el viola Dimitri Yakubovki, de la Camerata San Petersburgo, y un colega suyo, el violinista Oles Tikhonvv, compartió con el también violinista Martín Prievalski, de Bratislava, un segundo premio.

Precedieron a la jornada final las actuaciones de la Camerata San Petersburgo y el coro y orquesta de la Universidad de Utrech. La primera, con Fondekis, en un repertorio vario que iba de Vivaldi a Rachmaninov, pasando por Haydri y Sarasate y haciendo extensión hasta nuestros días en el Concierto de Schnitkke, protagonizado con potente virtuosismo por el pianista Igor Urjash.

Los holandeses nos dieron una versión entendida un tanto asépticamente por el maestro Harold Lenssenlink de la Pasión según san Mateo, de Bach. La tocaron y cantaron con naturalidad y convicción, como quien hace sonar lo cotidiano. Lo mejor fue la consecución de un todo dramático en el que el maestro supo articular arias, recitativos, coros y corales. La asistencia de publico y el nivel de éxito mantuvieron la tónica de los mejores días, del mismo modo que esta edición ha sostenido el interés y la calidad de los 10 precedentes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0018, 18 de abril de 1992.