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La OEA evita sancionar el golpe de Fujimori

La Organización de Estados Americanos (OEA) se reunió ayer en Washington para intentar hallar el camino de retorno de la democracia peruana. Tras ocho horas de reuniones a puerta cerrada, los cancilleres de 34 naciones americanas aún no se habían puesto de acuerdo en si debían sancionar o tan sólo condenar al presidente Alberto Fujimori. Si se alcanza la condena la declaración no será muy dura. La OEA quiere dejar la puerta abierta a la negociación.

La OEA persigue la posibilidad de que Fujimori acepte el envío a Lima de una delegación de la organización similar a la que viajo infructuosamente a Haití para conseguir el retorno del presidente Jean Marie Aristide.La reunión de cancilleres de la OEA se inició 12 horas después de que el presidente peruano anunciara la celebración de un plebiscito dentro de seis meses como primer paso para reestablecer la democracia y su deseo de celebrar elecciones en 1995.

La postura de la OEA se conoció en seguida, cuando el embajador argentino Hernán Patiño Mayer dijo que la expulsión de Perú del Grupo de Río era un castigo suficiente, de momento. "Para qué más sanciones", dijo el diplomático, que recogía el sentir de muchos delegados, partidarios en intentar suavizar su diálogo con Fujimori para poder alcanzar una pronta solución.

Ambiente de diálogo

El ambiente de diálogo que se respiraba ayer en la OEA se demuestró con la eliminación del borrador de resolución que se estaba discutiendo de un párrafo completo en el que se solicitaba a todos los países miembros a que "reconsideraran sus relaciones con Perú".

El canciller peruano, Augusto Blacker Miller, pidió tiempo y comprensión para Fujimori y anunció que el presidente peruano había invitado al secretario general de la OEA, el brasileño Joáo Baena Soares, para que observe personalmente que Ias libertades del pueblo peruano no se han violado".

El canciller Blacker acudió a la reunión de la OEA en representación de su Gobierno, mientras que el ex vicepresidente peruano, Máximo San Román, lo hacía en nombre de los que se oponen al golpe institucional del presidente Fujimori. San Román fue nombrado portavoz de la oposición por el vicepresidente segundo de Perú, Carlos García García. El canciller Blacker denunció ayer la presencia en Washington de San Román y dijo que el opositor a Fujimori no estaba acreditado ante la OEA y que no podría dirigirse a los cancilleres.

Washington es partidario de cortar las subvenciones a Perú procedentes del Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional y de momento ya ha congelado 320 millones de dólares en ayudas no humanitarias a Perú, que incluyen las partidas destinadas a la lucha contra el narcotráfico.

En entrevistas desde Washington con canales de televisión peruanos, Blacker insistió en la tesis de que Perú ha pasado hacia una democracia real y verdadera y que se ha cambiado el marco formal por "el marco real, que da el pueblo", informa José Comas desde Lima. Pero Baker cree que en Perú "se ha destruido la democracia" y sale al paso de las justificaciones golpistas de Fujimori y Blacker: "No se destruye la democracia para salvarla".

En Madrid, un centenar de manifestantes peruanos y españoles se concentraron ante la se de la embajada de Perú para protestar por el golpe institucional y quemaron un muñeco que representaba a Fujimori, al que denominaron Chinochet.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de abril de 1992

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