Venezuela sigue sin recuperar la paz

El frustrado golpe de Estado del 4-F en Venezuela ha traído como consecuencia el renacimiento de la subversión, algo impensable en los 34 años de una de las más veteranas democracias de Latinoamérica. El propio Gobierno de Carlos Andrés Pérez ha reconocido la existencia de¡ fenómeno. La paz social no ha vuelto a Venezuela y la inestabilidad tiende a agravarse en el país.

La situación no ha mejorado en Venezuela cuando se cumplen los dos meses de la intentona golpista con la que un grupo de la oficialidad media del Ejército venezolano trató de romper el orden constitucional. Y ello a pesar de los esfuerzos del Gobierno, que trasladó a los golpistas a una cárcel militar lejos de Caracas con el propósito de extirpar la perturbación política en que habían desatado con sus polémicas entrevistas desde los calabozos, y del cambio de rumbo iniciado por el presidente Pérez con la reestructuración de su Gabinete.Nadie ha creído las promesas de reformas constitucionales del presidente. El Parlamento ha tomado en sus manos el proyecto de aplicar las reformas -como el referéndum para destituir al presidente y a los gobernadores antes de que concluyan su mandato- después de que Pérez deje la presidencia, en febrero de 1994. Lo único que ha complacido a la población es la congelación de los precios de la gasolina y la luz.

Pero como el 60% de los casi 20 millones de venezolanos vive en la pobreza, existe un magnífico caldo de cultivo para fenómenos como el de Hugo Chávez, jefe de los oficiales rebeldes, quien con su discurso populista se ha granjeado la simpatía de la población, hambrienta de cualquier cambio.

Antes de que trasladaran a los comandantes golpistas del cuartel San Carlos al fuerte Guaicaipuro (a 150 kilómetros al sur de Caracas), el teniente coronel Hugo Chávez dijo a EL PAÍS que había cuatro posibles salidas a la crisis de Venezuela: "Una salida política de Pérez, que compartiríamos si coincide con la nuestra; una nueva rebelión sólo cívica o del alto mando militar (tipo gorila); ésta última la combatiríamos, porque sería un autogolpe de Pérez, y la cuarta posibilidad sería una rebelión cívico-militar".

"Ni un día menos"

Pérez insiste en que terminará su mandato en febrero de 1994, "ni un día rnenos", y ha alejado fisicamente de Caracas a los golpistas presos, lo que no impide que hoy esté prevista otra manifestación de protesta en Caracas.Otro fenómeno nuevo a añadir al resurgimiento de la subversión -se han observado movimientos de tropas muy cerca de Caracas en busca de rebeldes desertores armados- es el de los atracos a bancos, que se han convertido en moneda de uso corriente. Los asaltantes utilizan material militar y chalecos antibalas y se sospecha que pertenecen o a grupos subversivos como Bandera Roja o a bandas policiales.

Únete ahora a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites

Suscríbete aquí

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 07 de abril de 1992.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50