Bush veta un plan de recuperación económica aprobado por el Congreso

El presidente de Estados Unidos, George Bush, vetó ayer un proyecto de ley aprobado por el Congreso para reflotar la alicaída economía norteamericana en un plazo de cinco años. Bush fue duramente criticado por los líderes demócratas de las dos Cámaras, que le acusaron de actuar "como un candidato, y no como un presidente".Bush justificó su veto haciendo pública su oposición al incremento de impuestos que se incluía en el mismo, y que hubiera servido para recaudar 77.500 millones de dólares, de los que 60.000 millones procedían de los sectores más ricos de este país, un colectivo humano que representa al 1% de la población de EE UU.

Inmerso en plena campaña electoral, Bush justificó durante 35 minutos su oposición total al proyecto aprobado por las dos Cámaras del Congreso unas horas antes. El presidente señaló que el programa incrementaría los impuestos y dañaría la economía.

"Quiero que la economía americana deje de ser rehén de una lucha partidista", dijo el presidente, que al vetar el proyecto paralizó también muchos programas aprobados por el Congreso y que, según Bush, representaba el gasto innecesario de 3.600 millones de dólares en el presente año fiscal.

Cambiar de sistema

El discurso de Bush para justificar su veto no sólo tuvo una lectura económica. El presidente dijo que los mandatos de los presidentes tienen un límite y que va siendo hora de que ocurra lo mismo con los congresistas."Ha llegado el momento de cambiar, porque el sistema se está resquebrajando", dijo Bush, quien añadió que la cuestión de fondo es que EE UU necesita "un nuevo Congreso". Con esta frase, Bush hacía un llamamiento a los votantes republicanos para terminar con la mayoría demócrata en el Congreso en las elecciones del próximo 3 de noviembre.

La respuesta demócrata al veto no se hizo esperar, y fue muy dura. Thomas Foley, el speaker de la Cámara de Representantes, criticó a Bush diciendo que había actuado más como candidato a la presidencia que como presidente.

"El presidente no quiere este ni ningún otro proyecto; sólo quiere utilizar la Casa Blanca para sus fines electorales", dijo George Mitchell, senador demócrata por Maine, que calificó el proyecto aprobado por el Congreso y vetado por Bush como "bueno", y recordó que si Bush está cayendo en las encuestas de opinión es "porque no está actuando como un presidente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 20 de marzo de 1992.

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