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LA REFORMA PENDIENTE DEL INSTITUTO NACIONAL DE EMPLEO

La aportación del Estado ha caído un 10% desde 1987

Durante la época dorada de creación de empleo -a partir de 1987- el presupuesto del Inem tenía superávit por la recaudación de las cotizaciones de empresarios y trabajadores. Pero ese dinero no se guardó para los años negros. Una reforma en los Presupuestos Generales del Estado permitió dedicar esos fondos a otros capítulos ajenos al desempleo y al empleo.En esos mismos años, el Gobierno decidió modificar la aportación del Estado al Inem. Si se hubiera mantenido el mismo ritmo porcentual de crecimiento que han experimentado las cotizaciones sociales desde 1987 hasta 1992, este año el Estado hubiera aportado 950.782 millones de pesetas, frente a los 648.050 millones destinados. (Ver gráfico). Esa diferencia de 302.732 millones de pesetas hubiera evitado el agujero previsto para este año en el Plan de Convergencia.

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En los últimos seis ejercicios la participación estatal ha pasado desde el 44,6% hasta un 34,1 % de 1992. Mientras, la contribución de empresarios y trabajadores ha crecido del 55,4% de 1987 al 62,3% de este año. Es decir, de cada 10 pesetas del Inem 6,2 las dan los agentes sociales y 3,4 provienen del Estado.

Las cuotas han tenido los mayores crecimientos en 1989 (un 23,5%) y en 1992 (35,3%). Frente a ello, los fondos del Estado han experimentado incluso reducciones en dos ejercicios. En 1989 destinó 440.453 millones, el 1,5% menos que en 1988, y en 1991 la aportación fue de 515.093 millones, el 1,1% inferior al de 1990. Precisamente en 1991 el Inem tuvo un déficit de 340 .000 millones de pesetas.

La reducción de un 10% de la aportación del Estado se produce justo cuando el coste de las prestaciones por desempleo se ha disparado por el aumento del paro y por la utilización de la contratación temporal.

Según datos de la Oficina Estadística de las Comunidades Europeas (Eurostat) España tiene el gasto de protección social en relación al producto interior bruto (PIB) más bajo de una lista de nueve países. Si en España se dedica el 17,4% en Holanda se destina el 30,3%, en Dinamarca el 29,6%, en Francia el 27,8% y en Alemania el 27,4%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de marzo de 1992