La CE duplicará en 1997 las ayudas regionales destinadas a España, Portugal, Grecia e Irlanda

La Comunidad Europea duplicará las ayudas regionales destinadas a España, Grecia, Portugal e Irlanda, que pasarán de 1,43 billones de pesetas a 2,8 billones en 1997. El nuevo fondo de cohesión estará incluido en ese aumento, aunque su dotación será inferior a la propuesta por España. El reforzamiento de la cohesión económica y social, en especial en los cuatro países más pobres, es uno de los aspectos claves de las perspectivas financieras para el periodo 1993-97 que mañana aprobará la Comisión Europea.

El nuevo marco presupuestario de la Comunidad perjudicará sustancialmente a Italia, Holanda y Dinamarca, que pasarán a engrosar la lista de países contribuyentes netos junto a Alemania, Reino Unido y Francia. La propuesta de revisión de perspectivas financieras, que la Comisión presentará el miércoles ante el Parlamento Europeo en Estrasburgo, se basa en aumentar el presupuesto comunitario hasta el 1,37% del producto interior bruto (PIB) de los Doce. El tope actual es el 1,2%, aunque sólo se utiliza el 1,14%.Este porcentaje significa que los recursos de la Comunidad pasarán de 8,5 billones de pesetas (casi 66.000 millones de ecus) en la actualidad a 11,4 billones (88.000 millones de ecus) en 1997, teniendo en cuenta un crecimiento medio de las economías del 2,5% al año. Sin embargo, el tope del 1,37% es superior al 1,35% marcado por Alemania y otros países contribuyentes. La mala coyuntura económica ha tenido por efecto limitar las ambiciones marcadas el 11 de diciembre en la cumbre de Maastricht y actuará de freno en las negociaciones para aprobar la reforma.

Con ese margen de 3,4 billones de pesetas más en 1997 -los ingresos irán creciendo progresivamente a lo largo del quinquenio-, la CE tiene que hacer frente a sus mayores compromisos en política exterior, a los gastos de la reforma de la política agrícola, a la financiación de la cohesión reforzada, a la mejora de la competitividad industrial europea y a las restantes políticas.

Los fondos estructurales de la CE pasarán en conjunto de 2,3 billones de pesetas en 1992 a 3,7 billones en 1997, pero incluyendo en este paquete las ayudas de 130.000 millones que ahora reciben los cinco länder de la antigua Alemania del Este. El objetivo de la Comisión es duplicar la parte que reciben globalmente los cuatro países más pobres, pero con la posibilidad de "una redistribución flexible". Ello permitiría a España obtener una mayor cuota de reparto para compensar que es el único Estado de los cuatro más beneficiados que tiene regiones fuera del grupo de las más desfavorecidas (objetivo l). Las zonas retrasadas del sur de Italia, Francia (Córcega y territorios de ultramar) y Reino Unido (Irlanda del Norte), así como los länder de la ex RDA y las regiones en declive industrial se tendrán que conformar con un incremento máximo del 60%.

Fondo de cohesión

La redistribución asimétrica para los cuatro países más pobres se conseguirá en gran parte a través del nuevo fondo de cohesión, de carácter estatal y no regional. La Comisión, aunque existe discusión sobre las cifras y el esfuerzo podría concentrarse en los primeros años, prevé un presupuesto de 2.750 millones de ecus en 1997. Esta cantidad (357.000 millones de pesetas) es inferior a los 487.500 millones de pesetas que pretendía conseguir el Gobierno, con el objetivo de que una cuota del 62%,diera un ingreso adicional de 300.000 millones de pesetas al año para España. Ahora, la aspiración del Ministerio de Economía, que espera conocer la propuesta para ajustar el plan de convergencia que debe presentar en Bruselas, se concreta en recibir "unos 300.000 millones de pesetas más cada ejercicio" por todos los conceptos. En síntesis, el paquete de la cohesión se va a saldar con un aumento para las regiones más pobres, en el que el nuevo fondo será una parte, pero no un añadido como se había planteado.

Las rebajas de la cumbre de Maastricht se traducirán también en las contribuciones de cada país al presupuesto. El principio de progresividad por el que tanto peleó España será sacrificado. La Comisión quiere reducir la parte recaudada por el impuesto sobre el valor añadido (IVA) para aumentar la contribución en base al producto nacional bruto del 22% del total al 37%. Para dar cabida al principio de prosperidad relativa proyectaba aplicar una rebaja del 20% a los cuatro países más pobres y un recargo similar a los ricos. Las resistencias de la mayoría han obligado a abandonar ese objetivo, con lo que España se verá privada de un ahorro en su contribución de más de 40.000 millones de pesetas de media al año.

La reforma financiera de la CE tiene que cubrir una acción exterior más cara, en la que destaca el aumento de ayudas a los países del Este. Este tema continuará abierto hasta la reunión del martes, pero la Comisión cuenta con pasar de un 3,3% del presupuesto total a un 6% en 1997. Se pasaría así de unos recursos de 280.000 pesetas en la actualidad a 680.000 en 1997.

El punto que cierra la reforma, al margen del aumento de los gastos agrarios para compensar la reducción de precios a los agricultores, lo constituye el programa de reforzamiento de la competitividad industrial europea.

La Comisión cuenta con duplicar en cinco años el dinero destinado a investigación. Pero además quiere poner en marcha un programa para financiar las mutaciones industriales en cuatro sectores básicos: electrónica e informática, automóvil, armamento y textil.

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