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Crítica:

La energía incandescente de Gilberto Zorio

Después de casi treinta años de la participación que Gilberto Zorio (1944) tuvo en el arte povera, todavía podemos encontrar en su obra muchos de los aspectos que dieron especialidad y entidad a aquel movimiento.Tales aspectos serían, entre otros: una concepción antropológica del arte, un compromiso con lo contingente y lo nómada, una vuelta a lo que de primario e intuitivo se puede encontrar en el hombre, una vinculación con la realidad a través del propio cuerpo, una búsqueda de relaciones vitales con el espacio. En las obras que Gilberto Zorio presenta en Valencia podemos encontrar que la energía, no tan sólo como noción física, sino también en su dimensión humana y antropológica, continúa siendo uno de los elementos básicos de su quehacer artístico. La idea de la energía como un factor de creación y transformación vital que nos trae a la memoria los anhelos futuristas.

Gilberto Zorio

IVAM. Centre del Carme, hasta el 12 de enero de 1992. C. / Museu, Valencia.

Gilberto Zorio ha convertido el espacio expositivo en un cruce de energías procedentes de los materiales más heterogéneos, líneas de fuerza que partiendo de los objetos los atraviesa prolongándolos y modificando el espacio global de la sala.

Es la obra de Zorio una metáfora de la vida, una búsquedáde laconcatenación entre el presente y el pasado. De ahí la elección de materiales tan primitivos como el barro en la construcción de una enorme estrella para la exposición de Valencia, una muestra importante e intensa a la que sólo se le podría achacar un cierto gusto por lo teatral y espectacular. Piezas enormes y aparatosas llenan el espacio, consiguiendo, en algún momento, que el inmenso Centre del Carme del IVAM parezca pequeño.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 18 de noviembre de 1991