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El ganador del Goncourt se proclama discípulo de Cervantes

Pierre Combescot, un veterano periodista y escritor francés que proclama su admiración por Cervantes, se convirtió ayer en el nuevo ganador del Premio Goncourt. No hubo sorpresa. Combescot y su Les filles du Calvaire (Las hijas del Calvario), una novela de tema y estilo picarescos ambientada en París, eran los grandes favoritos de la crítica y el público. El laureado escribe en la actualidad una obra inspirada en el mundo de los toros.

Seis de los 10 miembros del jurado del más prestigioso premio literario francés -su simbólica dotación no llega a los 50 francos- en la primera votación dieron el triunfo a Combescot y su novela. El periodista y escritor, de unos cincuenta años de edad, lo recibió sin ocultar su entusiasmo. Jean Rouaud, el ganador del pasado año, ya ha vendido 600.000 ejemplares de su novela Los campos de honor, cifra suficiente para permitirle abandonar el kiosko en el que trabajaba.

Combescot contó ayer que, a fin de intentar evitar el nerviosismo que se adueña de los candidatos al Goncourt, él había pasado las últimas semanas en una casa campestre de la región meridional francesa de La Camargue, desde cuyas ventanas podía ver un rebaño de toros. Aficionado a la fiesta brava, Combescot escribió en esa casa las primeras páginas de una novela llamada provisionalmente El picador y el abanico. Esa novela contará la historia de una venganza ambientada en el universo de la tauromaquia.

Pícaros

Cervantes es uno de los grandes maestros del flamante premio Goncourt. "Soy el último pícaro", declaró ayer a los periodistas franceses, que necesitaron la ayuda de sus colegas españoles para traducir la palabra "pícaro", pronunciada por Combescot en castellano. Conrad, Céline, Borges y Balzac siguen al autor de El Quijote en las preferencias literarias de Combescot."El novelista", según Combescot, "es como el bailarín: necesita hacer sus ejercicios de barra todos los días". "Yo", añade, "estoy perdido si no escribo mis tres folios diarios". Colaborador de L'Express, Femmes, Pariscope y Le Canard Enchâiné, Combescot se ha ganado en los últimos 30 años una sólida fama de feroz crítico literario y musical. Sus comentarios cargados de maldad y humor negro y sus amores y odios extremos le han convertido en uno de los personajes más coloristas de los salones y cafés parisienses.

Tras haber escrito una biografia de Luis II de Baviera y una novela inspirada en la vida del rey Federico II de Sicilia, Combescot ganó en 1986 el premio Médicis por su novela El entierro de la sardina, situada en la Italia barroca.

La vena picaresca de esa obra surge de nuevo en Las hijas del Calvario, editada por Grasset y protagonizada por una muchedumbre de personajes que parecen sacados de las películas de Fellini o de la Ópera de cuatro centavos, de Kurt Weill.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 5 de noviembre de 1991