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La danza en tres mayúsculas

El Festival de Otoño eleva este año su listón al reunir en el apartado de danza tres figuras fundamentales de la historia antigua, cercana y futura de la danza, que forman juntas un presente arrollador: Pina Bausch estrena hoy en la Zarzuela un encargo del festival sobre la ciudad de Madrid; Merce Cunningham presenta sus últimas composiciones aleatorias en el teatro Albéniz, del 6 al 9 de noviembre, y William Forsythe, que llega por primera vez, estará del 8 al 11 en el mismo teatro, con su compañía, el Ballet de Francfort.Son dioses de esta segunda mitad de siglo, adorados por sectores estéticamente opuestos que no se restan admiración mutua. El septuagenario norteamericano Merce Cunningham es la explicación viviente de que varias generaciones de bailarines hayan sucumbido al hipnotismo del movimiento por sí mismo, y la alemana Pina Bausch significa el golpe más fuerte al estómago del espectador con toda clase de armas teatrales. El joven neoyorquino afincado en Alemania Billy Forsythe ha hecho una mezcla explosiva con los logros de los dos anteriores y la capacidad de provocar que tienen los jovenes.

Con su frase "el cuerpo no es un intérprete de la vida sino un elemento de ella", Cunningham. proclamó la completa apropiación del espacio por el bailarín y la liberación de la danza respecto a la música. Junto al compositor John Cage formulé en 1943 ese ideario del azar y sorprendió sin ser aceptado hasta 20 años después. De superficial y sin sentido pasé a ser considerado uno de los grandes innovadores del siglo. En Madrid se verán las composiciones que ha hecho este año, resueltas por procedimientos matemáticos, combinaciones aleatorias pasadas por ordenador o siguiendo tratados orientales.

La otra cara

Pina Bausch es la otra cara de la moneda. Bebió también del expresionismo, pero en Alemania, y sus creaciones son teatro bailado y usan tanto el movimiento como la quietud, la palabra corno la imagen. Su última obra, Tanzabend II, coproducida por el Festival de Otoño de la Comunidad de Madrid, ocupará los cinco días de estancia de su compañía, el Wuppertal Tanztheatre, en Madrid, en contra de las previsiones que anunciaban una segunda pieza de su repertorio, considerado fundamental para entender la danza de la última década, y con respecto al cual Madrid aún permanece ajeno.

El más desconocido por el públíco general y a la vez el más esperado por quienes conocen su fulgurante carrera es William Forsythe. Fue bailarín clásico en el Joffrey Ballet y cruzó el Atlántico en 1973 para enrolarse en el Ballet de Stuttgart y triunfar enseguida como coreógrafo. Dirige el Ballet de Francfort desde 1983 y ha conquistado la atención mundial en los últimos cinco anos. Su gran descubrimiento fue en la ópera de París, cuando estrenó la obra que se verá en Madrid: In the middle somewhat elevated. Silvye Guillein mostró una parte de ella en Madrid y entusiasmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de octubre de 1991